CARTA DE AMBOROVY EQUIPO INTERNACIONAL, SETIEMBRE 2014
Queridos hermanos,
Manahoana? ¿Cómo va todo? Salama! ¡Hola!
Queremos compartir nuestra alegría de ser fraternidad, siendo personas muy diferentes, acogidos por Félix en Madagascar, y exponeros nuestra experiencia de trabajo en Antananarivo y Mahajanga desde lo que hemos vivido con las hermanitas del Evangelio, en un barrio marginal de la capital, en la periferia, en el encuentro con la fraternidad sacerdotal malgache en Amborovy, o compartiendo la clausura del encuentro nacional de las Familias Carlos de FOUCAULD.
La adoración, la celebración y dejar nuestro corazón abierto para ser leído por los demás y ser capaz de leer el de las otras personas: todo ello ha hecho posible sentirnos fraternidad en el Carmelo de Amborovy, donde las hermanas carmelitas nos han tratado en familia.
Gracias a Félix hemos podido vivir estos días como un Nazaret muy cercanamente a la gente, que cada día nos ha regalado su sonrisa y su saludo.
El mensaje del papa Francisco ha estado presente en nuestro encuentro y nos ha ayudado a valorar la Palabra de Dios como animadora de nuestra fraternidad, teniendo en cuenta para 2015 el 50º aniversario de la Dei Verbum.
Hemos hecho un repaso de las fraternidades, por los cinco continentes –la fraternidad sacerdotal está presente en 43 países-, donde el carisma y mensaje de fraternidad
universal del hermano Carlos es como el Evangelio que podemos respirar. Valoramos el impulso de las fraternidades de Asia hacia una coordinación y comunicación cada vez mejores; el Mes de Nazaret en Francia, Brasil, Chile, Camerún e Irlanda durante este año: una buena noticia permanente que no se puede olvidar en un cajón; la llamada al diálogo con el Islam en Europa, África y Asia: un Padre único que quiere el entendimiento entre sus hijos y no desea ser la causa de la separación y el conflicto, confiamos que el próximo encuentro de julio 2015 en Viviers,
Francia, coordinado por Jean François, para sacerdotes en relación con musulmanes, será de gran ayuda para unir y no dispersar o separar; vemos los problemas de comunicación, ya sea por las grandes distancias en algunos países o por la sobrecarga de trabajo de los hermanos, y queremos que nuestra página en Internet, iesuscaritas.org, sea el punto de encuentro de todos para una comunicación práctica y rápida, y deseamos que todo documento acerca de Carlos de FOUCAULD sea conocido entre nosotros; nos alegramos por todo lo vivido en las asambleas de EEUU, en Colorado Springs, África, en Kribi, Camerún, y Europa, en Verona, Italia, recibiendo de los hermanos sus impresiones y la alegría del encuentro.
El reconocimiento de nuestra fraternidad sacerdotal según Derecho Pontificio está cada vez más cerca, y esperamos buenos resultados de las gestiones que se están realizando en la Congregación del Clero a través de sacerdotes cercanos a la fraternidad.
Para el Centenario de la Pascua del hermano Carlos no proponemos un criterio general de celebración, ya que sabemos que en cada continente, país, diócesis, parroquia o fraternidad local se va organizando el evento como Familia. Todo ellos debe ser una fiesta en el estilo de Nazaret y compartido con los humildes, lejos de expresiones de triunfalismo o de grandeza.
Hemos hecho un balance de la economía: el equilibro de la caja internacional es frágil. Por eso recordamos a los distintos países que la fraternidad es también compartir nuestros bienes para ayudar especialmente al desarrollo del Mes de Nazaret y las asambleas en Asia, África y América, así como la presencia del equipo internacional donde sea solicitado alguno de sus miembros, o poder realizar nuestro encuentro anual. Misaotra betsaka, muchas gracias, por vuestra generosidad. Valoramos mucho el esfuerzo por este compartir.
Hay tres llamadas importantes que percibimos en nuestras vidas a través de lo específico como fraternidad sacerdotal: el día de desierto, como tiempo de escucha, despojados de
todo, como una de las prioridades mensuales; la revisión de vida, como tiempo contemplativo de la vida de los hermanos, de sus sentimientos, proyectos, problemas, de su vida interior, de sus procesos, como ellos también nos contemplan y ayudan; el compromiso de cada fraternidad para dar pasos en el apoyo mutuo, como una familia se ayuda entre sus miembros, en la práctica de la vid, sin quedarnos en un grupo que vive una espiritualidad descarnada, y sabe compartir un proyecto, un trabajo en equipo, una posición ante los problemas humanos y sociales. Creemos que esto forma parte del sueño de Carlos de FOUCAULD junto a Jesús crucificado y resucitado, en cada hombre o mujer, y que nos contempla y ama, como lo contemplamos y amamos en la adoración diaria de la Eucaristía.
Decidimos que nuestra próxima reunión será en España, en casa de Aurelio, del 20 al 29 de octubre de 2015. Empezamos ya a preparar el corazón y la mochila.
Un gran abrazo del equipo confiando en vuestro apoyo en la oración.
Jean François, Emmanuel, Félix, Mark, Mauricio y Aurelio
Amborovy, Madagascar, 11 setiembre 2014, el día de nuestra vuelta
En PDF: CARTA DE AMBOROVY, equipo internacional, 2014, español





Me uno a todos en este tiempo de Asamblea para reflexionar, orar y renovar el servicio a la fraternidad en la persona del responsable nacional. Gracias, Mark, que en estos seis años has ayudado a mantener la llama viva de la fraternidad con el consejo, y desde noviembre de 2012 formas parte del equipo internacional, elegido por mí. Seguiremos trabajando en equipo para servir en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades; nos queda aún más de cuatro años, y ya sabes que esto no admite jubilación.
También me uno con mis condolencias a la fraternidad norteamericana por la muerte de Mons. Desmond DILLON, hermano querido para vosotros y que es seguro que estará en los brazos del Padre y platicando con el hermano Carlos acerca de lo humano y divino. Que estos hermanos mayores que nos van dejando sean semilla y tierra buena para la Iglesia y para la fraternidad. Es una gran riqueza humana para nuestras fraternidades los hermanos de edad avanzada; su experiencia de vida, de espiritualidad y de entrega son de un valor incalculable. De ellos debemos aprender la humildad y la sabiduría de una raza de pastores.
buenos resultados. Es cierto que en la fraternidad no tenemos que buscar hacer bonitas reflexiones o trabajos perfectos. Nadie nos va a evaluar: nosotros nos evaluamos a nosotros mismos en la preparación de la revisión de vida y en el desarrollo de la misma en el encuentro fraternal. Por eso es mucho más importante aún el tiempo de adoración, de poner ante Jesús con humildad, paz y realismo cómo somos, qué queremos, qué esperamos, cómo confiamos en Jesús, cómo nos ponemos en las manos del Padre haciendo de la Oración de Abandono una actitud que dura todo el día: cuando trabajamos, cuando tratamos con las personas, cuando celebramos la eucaristía. En el hermano Carlos de FOUCAULD tenemos esa actitud durante años, en sus sueños y realidades.
necesitan nuestro acompañamiento, nuestro tiempo y atención. También cada uno de nosotros necesita todo eso. Nuestro camino espiritual está ligado al momento que como seres humanos vivimos. Soñar la fraternidad es ir más allá de una espiritualidad que nos ayuda a vivir el evangelio, a hacer oración, a ser cada día creyentes en Jesús y creyentes en una humanidad que en algunos países se desangra, se destruye a sí misma, y son siempre los pobres quienes sufren las consecuencias. Por eso la fraternidad no es un grupo espiritual, sino una pequeña comunidad de hermanos que se preocupan los unos por los otros y sienten el dolor y la alegría de la humanidad como los sentía Jesús, sin quedarse con los brazos cruzadas esperando que sean otros quienes solucionen los problemas.
Un gran abrazo y mi apoyo en la oración.