Carta de Pentecostés 2020, Eric LOZADA

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“¡Ven Espíritu Santo, envía el resplandor celestial de tu luz! Ven, Padre de los pobres, Ven dador de los dones, Ven luz del corazón, el más grande Consolador, dulce huésped del alma, llena lo más profundo del corazón de tus fieles, limpia lo que es inmundo, riega lo que está seco, sana lo que está herido, dobla lo que es rígido, calienta lo que está frío, corrige lo que se extravía” ( de Veni Sancti Spiritus)

Queridos hermanos,
rezo con ustedes esta oración al Espíritu Santo con la más grande intimidad y concentración. El virus corona nos está obligando a todos a detenernos y dar una prolongada y evaluativa mirada a lo que ha sucedido local y globalmente, que nos ha llevado a donde estamos ahora, en orden a que el Espíritu pueda guiarnos por caminos nuevos y creativos. La pandemia nos está enseñando que nuestro mundo necesita renovación o de lo contrario todos vamos a perecer. Nuestra consideración por cada persona humana, y por los sistemas operativos en la familia, comunidades de barrio, escuela, iglesias, religiones, política, economía, tecnología, medios de comunicación social, nuestro cuidado por la Madre Tierra, todo necesita ser refundado en principios más universales, inclusivos, equitativos, menos enjuiciadores, desfavorables, para que crezcamos nuevamente como una civilización del amor y de la vida.

Nosotros acogemos de nuevo el Espíritu en Pentecostés, pero de alguna manera olvidamos que el Espíritu estaba aquí desde el principio, según el Génesis (Gen 1,2). El movimiento del Espíritu ha sido siempre traer orden en medio del caos, dar vida, llevarnos a la verdad completa, enseñarnos todo lo que necesitamos saber (ver Jn 16,13). Sin embargo, el mismo Espíritu sopla donde quiere y no podemos saber de dónde viene y a dónde va (Jn 3,8). Nuestra teologización, nuestro pensamiento y nuestra calculada planificación no pueden ni predecir ni inhibir el camino del Espíritu. El siempre nos sorprende, ampliando nuestra visión y liberando más y más nuestros corazones de todos los obstáculos, de tal manera que seamos libres para Dios en nuestro mundo. Así como no podemos ver el aire o el silencio, el Espíritu Santo renueva nuestro mundo de formas que están más allá de nuestra vista. Nosotros simplemente tenemos que estar presentes a su Presencia en cada momento.

Nuestro mundo, incluyendo la Madre Tierra, está en crisis de nacimiento acerca de cómo es el futuro después de la pandemia. La gran mística Juliana de Norwich, en su 13ª visión lo dice: “Todo estará bien y todo tipo de cosas estarán bien”. Ella explica esto para decirnos que estemos alegres en toda circunstancia, aún en las adversas, porque finalmente todas las cosas se arreglarán en Cristo. Necesitamos ser cuidadosos acerca de la manera cómo recibimos este mensaje. ¿Significa esto que nosotros simplemente doblamos nuestras manos y dejamos todo a Dios? ¿Es esta una especie de teología suave que promete el maná del cielo en medio de nuestro sufrimiento?

La pandemia nos está enseñando a esperar. Esperar es nuestra capacidad de confiar el futuro en las manos de un Dios amoroso. Esperar no es algo blando. Esperar es una lucha. Luchamos porque pareciera que el mal, la tiranía, la violencia, el miedo y la muerte son más dominantes que la bondad, la paz, la unidad, el amor, la vida. La respuesta de Dios al mal está escondida en el Cristo Resucitado. El nunca rescató a su Hijo en el momento crucial del sufrimiento, pero finalmente lo validó con una vida nueva, después de haber pasado por el desamparo, el miedo, la violencia, la muerte. Dios finalmente nos reivindicará y mostrará al mundo y a todos sus sistemas cuan equivocado estaban en muchas maneras (cf Jn 16,8).

Pero nosotros necesitamos decidir. ¿Frente al mal y al sufrimiento, permitiremos que nuestros corazones sean dominados por el miedo, la desesperanza, la indiferencia, la amargura, la rabia, la desilusión, o seremos más abiertos, receptivos, amorosos, perdonadores y dadores de vida? El Espíritu renueva nuestro mundo y toda la creación de manera paciente, amable y humilde. Estamos invitados a no interponernos en su camino sino a proceder con la agenda de Dios para nuestro mundo.

Entonces, ¿qué es lo que nosotros tenemos que hacer? ¿Cuáles son las posibilidades y desafíos que se nos ofrecen y que necesitamos atender con renovado valor y esperanza? Alguien dijo una vez: “hoy día no necesitamos hombres grandes con corazones pequeños sino hombres pequeños con corazones grandes porque sólo lo poco y lo pequeño puede pasar a través del ojo de la aguja”. Pequeños actos de bondad hechos con corazones comprometidos y extravagantes. Nuestra nueva normalidad hoy día es un imperativo de volver a lo básico de una vida según el Evangelio, las obras de misericordia corporales y espirituales.

Nuestro propio Hermano Carlos nos ha dejado una espiritualidad: imita a Jesús en Nazaret, busca el último lugar, vive sencillamente, haz el apostolado de la bondad con una persona a la vez, se hermano y amigo de cada persona sin mirar su color, credo o estatus, se cercano a los pobres. El Papa Francisco nos está urgiendo a ir a las periferias, ser anunciadores de la alegría del Evangelio, salvaguardar a los menores y adultos vulnerables, comprometernos en la formación permanente, proteger a la Madre Tierra, nuestro hogar común. También necesitamos volver con nuevo entusiasmo a los elementos básicos de nuestra práctica espiritual: adoración diaria, meditación diaria del Evangelio, revisión de vida, día mensual de desierto, encuentros de fraternidad. Renovamos nuestra fidelidad a estas prácticas no para perfeccionarnos a nosotros mismos sino para tener una mayor responsabilidad con el don recibido y permitir que sus frutos fluyan hacia otros infinitamente, hasta que Dios sea glorificado en sus propias vidas.

Hermanos, en este tiempo de pandemia, recibimos un especial regalo de nuestra Madre Iglesia: declarar santo al Hermano Carlos. Junto con los demás miembros de nuestra familia espiritual, incluidos aquéllos que se han inspirado en el Hermano Carlos, pero no han sido miembros “canonizados” de nuestra familia espiritual, agradecemos al Espíritu por este don. Esperamos y rezamos para que la vida, el mensaje, las intuiciones, y el legado del Hermano Carlos puedan hacerse más disponibles y sean una inspiración para mucha gente, según el Espíritu lo desee. También por nosotros mismos, rezamos por una mayor resolución para dar testimonio con nuestras vidas y ministerio de aquello por lo cual el Hermano Carlos vivió.

Termino mi Carta con la oración colecta de la Misa de hoy: “Padre, santifica tu Iglesia extendida por todo pueblo y nación, y derrama los dones de tu Santo Espíritu por toda la faz de la tierra”.

Muchísimas gracias. Continuamos teniéndonos unos a otros y a nuestro mundo en la oración. Por favor, recen también por mí.

Su hermano y servidor Responsable,
Eric LOZADA

Filipinas, 31 de mayo de 2020

PDF: Carta de Pentecostés del responsable general a los hermanos, Eric LOZADA, Pentec 2020, esp

CARLOS DE FOUCAULD, PRONTO CANONIZADO

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Francisco aprueba el milagro atribuido a la intercesión del mártir

El Papa canonizará a Charles de Foucauld, el “padre del desierto

El amigo de los Tuaregs, y mártir, fue el inspirador de una corriente de pensamiento y reflexión que llega a nuestros días

Actualmente la «familia espiritual de Charles de Foucauld» comprende varias asociaciones de fieles, comunidades religiosas e institutos seculares de laicos y sacerdotes

“Conozco tu miseria, las luchas y tribulaciones de tu alma, la debilidad y las dolencias de tu cuerpo; conozco tu cobardía, tus pecados y tus flaquezas. A pesar de todo te digo: dame tu corazón, ámame tal como eres”

Charles de Foucauld será santo… si es que alguno pensaba que ya no lo era. El maestro del desierto, de la predicación con la propia vida (hasta darla, en Tamanrasset, en 1916), de quien sus críticos afirmaban que jamás convirtió a nadie, será canonizado después de que el Papa aprobara el milagro atribuido a su intercesión. Sólo falta la fecha del milagro.

El “hermano universal” nació en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Huérfano a los 6 años, creció con su hermana Maria, bajo los cuidados de su abuelo, orientándose hacia la carrera militar.

Adolescente, pierde la fe. Conocido por su gusto de la vida fácil él revela, no obstante una voluntad fuerte y constante en las dificultades. Emprende una peligrosa exploración a Marruecos (1883- 1884). El testimonio de fe de los Musulmanes despierta en él un cuestionamiento sobre Dios: «Dios mío, si existes, haz que te conozca».

Regresando a Francia, le emociona mucho la acogida discreta y cariñosa de su familia profundamente cristiana, y comienza una búsqueda. Guiado por un sacerdote, el Padre Huvelin, él encuentra a Dios en octubre 1886.Tiene 28 años. «Enseguida que comprendí que existía un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que de vivir sólo para El».

Durante una peregrinación a Tierra Santa descubre su vocación: seguir a Jesús en su vida de Nazareth. Pasa 7 años en la Trapa, primero N.S. de las Nieves, después Akbes, en Syria. Enseguida después, él vive solo en la oración y adoración cerca de las Clarisas de Nazareth.

Ordenado sacerdote a los 43 años (1901) parte al Sahara, primero Beni-Abbes, después Tamanrasset en medio de los Tuaregs del Hoggar. Quiere ir al encuentro de los más alejados, «los más olvidados y abandonados».

Quiere que cada uno de los que lo visiten lo consideren como un hermano, «el hermano universal». El quiere «gritar el evangelio con toda su vida» en un gran respeto de la cultura y la fe de aquellos en medio de los cuales vive. «Yo quisiera ser lo bastante bueno para que ellos digan: “Si tal es el servidor, como entonces será el Maestro…”?».

En el atardecer del 1° de Diciembre 1916, fue asesinado por una banda que rodeó la casa.

Siempre soñó compartir su vocación con otros: después de haber escrito varias reglas religiosas; pensó que esta «vida de Nazareth» podía ser vivida en todas partes y por todos. Actualmente la «familia espiritual de Charles de Foucauld» comprende varias asociaciones de fieles, comunidades religiosas e institutos seculares de laicos y sacerdotes.

Fue beatificado por Benedicto XVI el 13 de Noviembre de 2005 en la Basílica de San Pedro en Roma.

ÁMAME TAL COMO ERES

Conozco tu miseria, las luchas y tribulaciones de tu alma, la debilidad y las dolencias de tu cuerpo; conozco tu cobardía, tus pecados y tus flaquezas. A pesar de todo te digo: dame tu corazón, ámame tal como eres.

PDF: CARLOS DE FOUCAULD, PRONTO CANONIZADO

Calle Cura Obrero Mariano Puga

Santiago, Chile, merecido homenaje: calle de Villa Francia llevará el nombre “Cura Obrero Mariano Puga”

“Su labor dejó huellas en Estación Central y su legado sigue vivo. Por esta razón respaldamos la solicitud de los vecinos”, dijo el alcalde Rodrigo Delgado.

Con el objetivo de rendir homenaje al sacerdote que falleció el pasado 14 de marzo, el Concejo Municipal de Estación Central, presidido por el alcalde Rodrigo Delgado, aprobó el cambio de nombre de calle “Las Estepas” por “Cura Obrero Mariano Puga”.

La iniciativa, que fue solicitada por vecinos y vecinas de Villa Francia, tuvo un respaldo político transversal para cambiar el nombre de la calle y destacar la labor social que realizó el Padre Puga en la comuna y en el país.

“Este es un merecido homenaje para quien cumpliera una tremenda labor humana y social. Desde joven dedicó su vida a trabajar por los más pobres, buscando incansablemente la justicia social y la dignidad de las personas. En la década de los 70 llegó a Villa Francia como nuevo sacerdote. Su labor dejó huellas en Estación Central y su legado sigue vivo. Por esta razón respaldamos la solicitud de los vecinos”, declaró al respecto el alcalde Rodrigo Delgado (UDI), posterior a la votación.

Por su parte, el concejal Ivo Pavlovic (UDI), quien votó a favor del cambio de nombre, comentó que “una vida de ejemplo y de servir a Dios siempre debe ser reconocida, hoy con felicidad apruebo una calle para el Cura Obrero Mariano Puga”.

De esta misma forma, el concejal Robinson Valdebenito (PS) destacó que este homenaje “reconoce el tremendo trabajo y entrega a nuestra comunidad por el cura obrero Mariano Puga, a quien hoy homenajeamos con su calle donde vivió”.

El Padre Mariano Puga, fue gran defensor de los derechos humanos durante la dictadura militar, falleció a los 88 años a causa de un cáncer linfático que lo aquejaba desde el año 2019.

Noticia en PDF: Calle Cura Obrero Mariano Puga

FRATELLI TUTTI. Papa Francisco

Querido hermano:

Comparto contigo la encíclica “Fratelli tutti”, cuyo título es el mensaje de Jesús animándonos a reconocernos todos como hermanos y hermanas y así vivir en la casa común
que el Padre nos ha confiado.

Gracias por tu servicio pastoral y, por favor, no te olvides de rezar por mí.

Que Jesus te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

Franciscus
Roma, San Juan de Letrán, 1° de octubre de 2020

Ver el documento en PDF: Fratelli Tutti ES62

Horem Ekumene, octubre 2020

En éste número:

  • Tienda Tamanrasset 1955 – 1973) – Por Hermanita Nuria de Jesús … 4
  • Místicos de las religiones – Por José Luis Vázquez Borau … 27
  • Louis Massignon, pionero del diálogo. – Por André Deloitte … 33
  • El otro Foucauld – Por Emili M. Boïls … 36
  • Ciencia y Creación – Por Sección Libros … 39

PDF: Horeb Ekumene octubre 2020

Vivir y crecer como Jesús en Nazaret. Jonathan CUXIL jc

“Pertenecemos única y exclusivamente al momento presente”

Los cristianos tenemos como modelo de vida la persona de Jesús mismo. Se asoma entonces una pregunta: ¿Cómo vivió Jesús?

Muchas cosas han sido escritas a lo largo de los siglos acerca de la persona de Jesús, de su estilo de vida, de sus costumbres, de su humanidad. Han sido publicados cientos de libros “históricos”, “biográficos” e incluso “novelas” sobre estos temas, cada uno de ellos cargado inevitablemente de la visión y sensibilidad del proprio autor.
En realidad los evangelios “canónicos” nos dicen muy poco sobre los aproximadamente treinta años que transcurren desde el nacimiento de Jesús y el inicio de su ministerio público hasta el punto tal que este tiempo es conocido como “la vida escondida” de Cristo.

Dar una respuesta, pues, a la pregunta que nos hemos puesto se nos presenta como un trabajo difícil de realizar. Sin embargo, justamente porque sabemos poco de la vida escondida de Jesús, podemos suponer que en realidad sus días no tenían nada de “especial” respecto a las jornadas de cualquier otra persona de su época. Efectivamente, si hubiese sido el contrario, no sería posible pensar que a los evangelistas se les hubiera escapado la importancia de trasmitirnos al menos en parte los aspectos de este lapso. Como sea y mas allá de hipótesis y suposiciones, una luz indirecta que ilumina nuestra pregunta la encontramos en el evangelio según san Juan: “Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1, 14).

Esta afirmación es al mismo tiempo sorprendente e increíble porque nunca y nadie habría podido pensar que Dios, el Omnipotente y Altísimo, pudiera hacerse carne, es decir debilidad y fragilidad. Esta es, en última análisis, la novedad del cristianismo, lo que con otro término se llama “Encarnación”, aquello que el concilio Vaticano II ha traducido en esta manera: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado.” (Gaudium et spes, 22).

La respuesta a la pregunta la podríamos formular en este modo: vivir como Jesús en Nazaret significa vivir en plenitud nuestra humanidad y, con palabras un poco complicadas, vivir una vida humanamente divina y divinamente humana.

¿Cuales son las consecuencias concretas de un similar modo de vivir? Mencionemos al menos una.

Si vivimos con la conciencia de que nuestra historia está entretejida con la historia de Dios, no podremos separar más entre “sagrado” y “profano” porque a partir de la encarnación nuestro Dios, el Dios-con-nosotros, ha habitado cada espacio y realidad que forman nuestra humanidad. Por esta razón cada una de nuestras acciones adquiere un valor totalmente nuevo, se convierten en el lugar en el que podemos encontrar a Dios y establecer una relación con él. No tiene importancia de qué cosa se trate, no importa si mi ocupación es la del médico o la del barrendero, no importa si somos estudiantes universitarios o vendedores ambulantes, secretarias o amas de casa, lo que realmente importa es que Dios nos alcanza allí donde nos encontramos, en medio de escobas o libros.

Vivir como Jesús en Nazaret significa en definitiva esto: tener la conciencia de ser un “hijo único del Padre” y relacionarme con este Padre en la ordinariedad y, tal vez, banalidad del cotidiano, en casa, en el trabajo, en las amistades. Es esto a lo que cada cristiano está llamado, aquello que Jesús mismo ha llamado la adoración en espíritu y en verdad.

Jonathan CUXIL jc

PDF: Vivir y crecer como Jesús en Nazaret. Jonathan CUXIL jc

Carlos de Foucauld, profeta de la fraternidad universal. Mª Teresa REARTE

Hoy la tumba del Hermano se encuentra al pie de la Iglesia de San José en  el convento de los Padre Blancos en Bel-Bechir cerca de El Golea, al centro de Argelia.

El 1º de diciembre se cumplieron cien años de la muerte de Charles de Foucauld (1858-1916), el hermano Carlos de Jesús, cuyo testimonio en tiempos de indigencia espiritual, tanto como de intemperie en medio de la problemática y aún conflictiva relación con el Islam, adquiere particular relevancia y significación para los cristianos.

Profeta de la fraternidad universal, “Charles de Foucauld representa para la historia de la Iglesia un punto del que no se puede volver: su profecía cayó en el desierto del Sahara como el evangélico grano de trigo, el 1º de diciembre de 1916”, dice el Hno. Michael David Semeraro, monje benedictino y maestro de espiritualidad. Quien también explica que el martirio del Hno. Carlos de Jesús muestra la “disponibilidad de dar la vida hasta el fondo”. Es un hecho que no se puede interpretar en “clave político-cultural”, ni ser usado para ningún tipo de campaña. Sino que “abrió nuevos senderos y nuevos caminos mucho antes de que el Concilio Vaticano II cobrara conciencia” (Cfr. Declaración conciliar “Nostra aetate”, Nº 3). El beato Charles de Foucauld vivió la total adhesión al evangelio, porque él se expuso unilateralmente, sin esperar gestos de reciprocidad, en su fraterna relación con los musulmanes.

Los estudiosos han visto que se perfilan en él referencias a Benito de Nursia, las que pudieron ser adquiridas en el tiempo en que vivió como trapista. Y atesoró los valores de la vida contemplativa de atención a Dios y servicio a los hermanos. De Francisco de Asís aprendió la constante vuelta al evangelio. Y a la vez, el aprecio por la condición de minoridad, que le permitió salir de sí e ir hacia el otro como hermano.

De familia de nobles que, a la muerte de sus padres cuando tenía seis años, fue recogido por su abuelo materno, cuya fortuna heredó y dilapidó en la vida mundana y licenciosa, el vizconde Charles de Foucauld descubrió, en su encuentro con el Islam, el aprecio por la interioridad y el llamado a la trascendencia, que lo ayudaron en su retorno a su fe bautismal. En la profundidad del desierto argelino, el hermano Carlos de Jesús leía el evangelio y adoraba la presencia de Cristo en la Eucaristía, no para contraponer su identidad a la de su entorno; sino para cultivar una fraternidad más abierta. Unido al pueblo tuareg, en vano esperaba la llegada de algunos discípulos. Se veía envejecer solo, como un árbol sin frutos. No obstante, una certidumbre se acrecentaba en su interior: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). Así comprendió que para salvar con Jesús, como Él hay que pasar por el fracaso y aún la muerte. Lo cual evidencia el error de los triunfalismos de algunos cristianos. Y el sentido de la esperanza de otros, en medio de aparentes derrotas.

En Nazaret, el 6 de junio de 1897, había escrito: “Piensa que debes morir mártir, despojado de todo, echado por el suelo, desnudo, desfigurado, cubierto de sangre y de heridas, violenta y dolorosamente asesinado”. Al anochecer del 1º de diciembre de 1916, un grupo de tuaregs rebeldes llega a Tamanrasset. Todo se desarrolla rápidamente. La ermita es saqueada, el guardia que debe custodiarlo en un momento de pánico se descontrola, tira sobre el rehén y lo mata. En su Testamento, que data de 1911, se puede leer: “Deseo ser sepultado en el mismo lugar donde moriré. Allí descansaré hasta la resurrección”. Y hay un agregado, en 1913, que dice: “Sin adornos, en una tumba sencilla. Sin monumentos, con una cruz de madera”.

En 1929, el escritor René Bazin publicó la primera biografía de Carlos de Foucauld, que lo hizo conocer y empezaron a llegar los discípulos. El hermano Carlos de Jesús murió solo. No obstante, inspiradas en él nacieron las familias de sacerdotes, religiosas y religiosos, institutos seculares y laicos, que en la actualidad suman veinte, y tienen presencia en todo el mundo. De él, ha hecho notar el teólogo Pierangelo Sequeri, que “fue donado y destinado anticipadamente para este tiempo de la Iglesia“.

María Teresa REARTE

PDF: Carlos de Foucauld, profeta de la fraternidad universal. Mª Teresa REARTE

Horeb Ekumene septiembre 2020

En éste número

  • 03 CARTA DEL DIRECTOR – Por Youssef Nava
  • 05 Las “Madres del Desierto”, una espiritualidad – Por Jacques Tyrol
  • 09 Grandes fundadores – Por José Luis Vázquez Borau
  • 15 Tecnología y contemplación – Por Luca Arcangeli
  • 19 Convivencia, ¿un concepto útil? – Por Maribel Fierro
  • 31 ¿Quién es Jesús? El rechazo de los fariseos – Por Antonio Rodríguez Carmona
  • 33 DESDE LA ERMITA – Por Emili M. Boïls
  • 36 TEXTOS DE CARLOS DE FOUCAULD
  • 38 LIBROS, El dolor no es para siempre

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Retiro verano 2020 Fraternidad España. SEGUNDA PARTE. Honoré SAVADOGO

RETIRO DE VERANO. SEGUNDA PARTE, 26, 27 y 28 de agosto

CHARLA III, MIÉRCOLES, 26 AGOSTO 2020, mañana

LAS TRANSFORMACIONES DEL HERMANO CARLOS Y SUS FACTORES

Invocación al Espíritu Santo

Palabra de Dios: 1 Cor 11, 18-29

Introducción

Todo lo que vive está muy a menudo sujeto a un conjunto de cambios que podemos llamar transformaciones. Algunas transformaciones son parte integral de la propia naturaleza de un ser vivo, mientras que otros cambios se sufren o se imponen. Nacer, ser niño, crecer y envejecer son cambios intrínsecos en la vida humana. ¡El trigo transformado en pan, luego en el cuerpo y la sangre de Cristo sufre transformaciones extraordinarias! En esta charla, me gustaría que consideráramos algunos cambios importantes en la vida de Carlos de FOUCAULD. Prestaremos especial atención a los mecanismos o factores de sus transformaciones para poder orientar las transformaciones a las que quisiéramos someter nuestra vida o comprender ciertas transformaciones que vamos experimentando.

He aquí algunas transformaciones espirituales importantes en la vida de Carlos: la pérdida de la fe durante su adolescencia y juventud, su conversión como explorador en Marruecos, su conversión a la fe, su entrada en Notre-Dame des Neiges en Francia y Notre-Dame-des-Neiges. Señora del Sagrado Corazón, en Siria, su estancia de tres años con las Clarisas en Nazaret, su ordenación sacerdotal, su vida misionera y pastoral en el Sáhara.

Ver el documento completo en PDF: Retiro Verano 2020 SEGUNDA PARTE Frat España.Honoré SAVADOGO