Carta de Eric. Nuestro hermano Mariano PUGA

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16 de marzo 2020

“Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos,
Ya no miraré a los hombres entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi morada como tienda de pastores.
Como un tejedor enrollaba yo mi vida y me cortan la trama” (Is 38, 11-12)

“Existe una buena muerte. Somos responsables de la forma en que morimos. Tenemos que elegir entre aferrarnos a la vida de tal manera que la muerte se convierta en nada más que un fracaso, o dejar ir la vida en libertad para que podamos ser entregados a los demás como una fuente de esperanza “. (Henri Nouwen, La vida del amado).

Amados hermanos,

sintiendo profundamente tanto gratitud por el don como tristeza por la pérdida, les anuncio el paso de nuestro gran hermano, querido amigo e ícono viviente de nuestra fraternidad, MARIANO PUGA CONCHA de Santiago, Chile. El falleció el pasado 14 de marzo de 2020, a la edad de 88 años. Murió de cáncer linfático.

Permítanme hacer honor a la hermandad de alma que tuvimos con Mariano con las siguientes líneas. Mi primer encuentro con él fue en la Asamblea General de El Cairo en el año 2000. Antes de su elección como Responsable General, su presencia en la Asamblea fue como un virus que nos contaminaba con alegría y risas con su delicioso canto acompañado de acordeón. Poco sabía yo que esas canciones eran de los barrios bajos de Santiago; muy jovial y empoderado y nunca deprimido. Era como un trovador cantando con sus pulmones y corazón los sueños y aspiraciones de su gente de Santiago. Su espíritu impetuoso y su música llena de alegria me cautivaron.

Mi segundo encuentro fue en los Estados Unidos en 2002. El estaba visitando a la fraternidad de los Estados Unidos, mientras yo estaba en mi año sabático. El fallecido Howard Caulkins, otro querido amigo, me propuso que, si yo iba con él a la asamblea del país en Minnesota, él me llevaría a la Abadía Mepkin donde yo haría mi año sabático como huésped del monasterio. De hecho, viajamos juntos y ahí me encontré con Mariano de nuevo. Muy fácilmente nos reconectamos, alma con alma, en una forma profundamente personal e íntima. Yo estaba compartiendo con él mi crisis con la Iglesia, con mis demonios personales y con Dios y nunca me he sentido tan escuchado. El simplemente me abrazó firmemente como un hermano mayor confortando a un hermano más joven, con lágrimas en sus ojos, sintiendo mi dolor. Después me sonrió con estas sosegadas palabras, “todo estará bien”. Nos separamos con la promesa de tenernos uno al otro presente en la oración, yo para la Abadía y él para Tammanraset.

Mi encuentro más reciente con él fue el año pasado en Cebú durante la Asamblea General. A sus 88 años, viajar a través del globo, tuvo un alto precio para él. Fue hospitalizado dos veces y en ambas ocasiones yo estuve con él. Su sabiduría me llamaba a salir de la tumba de mis pretensiones y compartir testimonios personales. Fácilmente nos reconectamos, hermano a hermano, valorando cada una de nuestras historias, en la sala de emergencia (donde él estuvo 5 horas), después dentro de su habitación (la cual él vehementemente resistía porque quería estar en la sala común con la gente pobre), hasta muy tarde. Entonces, con una sonrisa en su rostro, me susurró, “la Asamblea ha terminado y yo podría ahora irme a casa”. Volví a casa esa noche, muy humillado pero muy enriquecido por este conmovedor intercambio, nuestra revisión de vida, la cual para Mariano está en el corazón de cualquier asamblea de hermanos.

Permítanme también compartir algunas líneas que Fernando Tapia me escribió acerca de Mariano: “Mariano fue un apasionado buscador de Dios y un enamorado de Jesús de Nazaret. Su encuentro con él a través de los pobres de un basural cambió su vida para siempre. El lo dejó todo y entró al Seminario. Aquí encontró a Carlos de Foucauld y siguió su espiritualidad hasta el final de su vida. Fue Padre Espiritual y formador en el Seminario de Santiago. Después se transformó en sacerdote obrero por más de 30 años, compartiendo la vida de los pobres. Siempre vivió entre ellos. Fue su pastor, su defensor durante el tiempo de la dictadura militar de Pinochet, sufriendo la prisión 7 veces. Promovió una Iglesia comprometida con los pobres. Predicó muchos retiros en Chile y fuera de Chile. Fue un hombre de oración, alegre, cercano a todos, amigo de creyentes y no creyentes, un misionero en las periferias de la sociedad chilena, siguiendo las huellas del Hermano Carlos. El Evangelio fue su guía, el cual él deseaba gritar con su propia vida”.

Mariano, hermano, amigo, muchísimas gracias. Gracias por tu loco testimonio de un Dios loco en Jesús de Nazaret. Comparto la gratitud y la pena de los pobres de Santiago, a quienes tú has tocado con tu testimonio. Que Jesús, el Buen Pastor, te reciba para siempre en tu nueva morada, ésa que El prepara para aquéllos que son fieles.

Hermanos, yo rezo con Mariano para que, en nuestras reuniones y asamblea, continuemos arriesgándonos a compartir unos con otros nuestra pobreza y vulnerabilidad. Es nuestra pobreza la que nos une, nos cualifica y nos libera como hermanos en fraternidad. Es también el trampolín para nuestra misión entre los pobres, como dijimos en Cebú. Sea también nuestra humilde pero firme resolución para compartir la vida misionera de Jesús de Nazaret con los pobres, siguiendo las huellas del Hermano Carlos.

Con mi abrazo fraterno,

Eric LOZADA

PDF: Carta de Eric. Nuestro hermano Mariano PUGA, esp

Carta de Navidad del responsable general, 1 de enero 2020

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“Un niño nos ha nacido, y un Hijo se nos ha dado” (Isaías 9,5)

Amados hermanos,

siento mucho que esta carta de Navidad llegue a ustedes como un mensaje de año nuevo. Se debe a que, en este momento en nuestra diócesis, me han pedido hacer un par de ministerios muy sensibles que a veces me hace perder el equilibrio. Forcejeando con el mal y todas sus complejas sombras que dañan personas, relaciones e instituciones como la Iglesia, repetidamente lucho para sumirme en las manos del Dios amoroso buscando luz, paz interior y amor. Pero a veces, me siento triste, enojado y desvalido. Y así, por la gracia de Dios, estoy aquí, mejor tarde que nunca. Permítanme abrazarlos con cálidos saludos de alegría en sus fraternidades locales, en sus diócesis, países y fraternidades continentales. Aunque todavía muchos de ustedes están sin rostro para mí, continúo susurrando cada uno de sus nombres ante el Amado (Gracias a nuestro directorio que necesita, sin embargo, ser puesto al día). El año pasado, tuve el privilegio de encontrarme con hermanos de Haití, República Dominicana, del Sudeste de los Estados Unidos, Corea del Sur y Myanmar. De una manera especial, el encuentro con la Asociación de la Familia Espiritual de Carlos de Foucauld en Haití en abril pasado, ha cimentado y expandido mi conocimiento de la Espiritualidad y de la Tradición. Gracias, hermanos y hermanas por la acogedora bienvenida, por los fraternos intercambios y el testimonio humilde.

Me gustaría empezar por la primera pregunta que Yahvé hace a Adán en el Génesis: ¿dónde estás? Yo me hago periódicamente esta pregunta justamente para chequear cuán fundamentado estoy en mi realidad. La realidad no es realmente mía sino la realidad de Dios en mí y en el mundo y cuán libre o no libre estoy yo respondiendo a ella. Adán no fue libre, estaba temeroso de su desnudez, escondiéndose de Dios, culpable de su pecado. Sin saberlo, él actuaba desde la distorsión que lo alienaba de Dios y de su verdad. Desde Adán salió una humanidad “agrietada”. Sin embargo, el profeta Isaías profetizó la venida del nuevo Adán: “Dará un vástago el tronco de Jesé, un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu del Señor…” (Isaías 11, 1). Hay una nueva humanidad nacida de un árbol cortado de sus raíces – una humanidad no retenida por el mal sino “divinizada”, restaurada en su bondad original. La grieta está todavía ahí pero no más como un obstáculo, sino como la única apertura para que la corriente de la gracia de Dios pueda entrar. Y así, rezamos, “Oh Dios…concédenos que podamos compartir la divinidad de Cristo, quien se humilló a sí mismo para compartir nuestra humanidad” (Oración colecta, Misa de Navidad).

El Papa Francisco nos ha facilitado mirar de nuevo la escena de la natividad con su carta apostólica “Admirabilis Signum”. El signo más admirable es que el humilde Niño Dios se confío a sí mismo en las manos de una humanidad rota. Mientras la mayoría de la humanidad no estaba lista, los pastores, los animales y el pesebre estaban listos. Ellos representan a la humanidad que recibe a Dios en su más baja pobreza, quebrantamiento, imperfección, suciedad y por este acto radical de auto-donación, nosotros llegamos a ser lo que recibimos. Esto es pura iniciativa divina. El “pesebre” de nuestros corazones, endurecidos y desgarrados por el mal en todas sus formas, tanto estructural, como personal, cuando se coloca ante Dios llega a ser un humilde pero profético espacio para el encuentro, el diálogo, la sanación y la hospitalidad con los muchos rostros ocultos del Emmanuel hoy.

Permítanme traer al cuadro al Hno. Carlos, su vida impetuosa, su conducta radical, su energía incansable, sus cartas apasionadas. El gastó toda su vida tratando de cimentarse a sí mismo en el Misterio de la Encarnación. “Señor, si tú existes, permíteme conocerte”. Él fue un grito por un conocimiento experiencial de Dios. El luchó con el Misterio. Y a través de los suaves y pacientes caminos de Dios, Él lo condujo a una respuesta liberadora al amor de Dios que perdona. Una nueva profundización del Misterio lo hizo decir estas palabras: “mi camino es siempre buscar el último lugar, ser tan pequeño como mi maestro, caminar con él paso a paso como un discípulo fiel. Mi vida es vivir con mi Dios, quien vivió este camino toda su vida y quien me ha dado un verdadero ejemplo desde su nacimiento”. Jesús no hizo otra cosa sino bajar y esto marcó permanentemente al Hno. Carlos. La radical pequeñez de Dios en la Encarnación fructificó en una vida de más abajamiento en la radical humildad de Dios en Nazaret. Belén y Nazaret, son dos misterios fundacionales de Dios revelados en la vida de Jesús que cuando los comprendemos correctamente, tras las huellas del Hno. Carlos, nuestras vidas, nuestra forma de llevar a cabo la misión como sacerdotes diocesanos y la forma en que vemos el mundo, cambia para siempre.

Delante del Misterio, quisiera invitarlos a contemplar las complejas realidades de nuestras fraternidades a nivel local, nacional, regional e internacional, de nuestras diócesis, de nuestra Iglesia y de nuestro mundo. Nosotros ya hemos visto algunas de ellas en Cebú, pero es necesario verlas con nuevos ojos y responder con nuevo entusiasmo y esperanza. El modesto y humilde Dios de Nazaret puede tener sutiles invitaciones para nosotros en estas realidades.

En la reunión de abril de casi 20 miembros de la Asociación, aprendimos que Haití es un país pobre pero rico en fe. Nuestros Hermanitos y Hermanitas de la Encarnación tienen una presencia muy profética y muy concreta en la vida de los haitianos, en agricultura, educación, programas de subsistencia y servicios sociales. Sin embargo, la corrupción en el sistema político está haciendo que todavía el país esté en el oscuro túnel de la pobreza, incertidumbre y desorden. (En este momento la situación está empeorando). Los Padres Jonas Cenor y Charles Louis Jean, anteriormente Hermanitos de la Encarnación, empezaron una fraternidad con 3 hermanos en 2015. El P. Fernando Tapia los visitó e invitó al Encuentro Pan-americano en 2017. Con ocasionales visitas del P. Abraham Apolinario, ellos continúan buscando posibilidades para encontrarse regularmente. El problema no es solo la distancia; es más que eso, el clima político está haciendo peligroso el viajar. ¿A qué está invitándonos Dios?

Nuestra pertenencia a la Asociación es un regalo. Siento un temor reverencial al ver como el Hno. Carlos ha inspirado tantos carismas y tanto trabajo misionero en la Iglesia y algunos están todavía empezando. Sin embargo, no podemos dejar de lado las tensiones que trae esta diversidad. Pero estas tensiones podrían ser generadoras de vida cuando son vistas en la agenda más grande del Reino. Todos estamos invitados una y otra vez a beber del mismo Espíritu, de manera tal que todos juntos podamos caminar en armonía. Por lo mismo, la Asociación nos está pidiendo un compromiso más activo en términos de correspondencia y participación en los encuentros. Yo tengo dificultades con el francés, así es que he invitado al P. Matías Keil para que nos represente.

La fraternidad en Santo Domingo y en Santiago es muy viva, pero está envejeciendo. El Obispo emérito, Rafael Felipe, es un miembro pionero y su presencia y testimonio de vida es como un faro tanto para el clero como para los seminaristas de Beni. Él ha estado introduciendo la fraternidad entre los seminaristas y ha predicado un par de retiros sacerdotales sobre la Fraternidad. El P. Lorenzo, un sacerdote muy dinámico de una parroquia pequeña, vive en una comunidad semi-monástica de sacerdotes, hermanas y seminaristas. El P. Angel Marcano, sin embargo, hace la pregunta que todavía busca respuesta: ¿por qué después de 30 años no hemos crecido? ¿A qué está Dios invitándonos?

En mayo, tuve el privilegio de participar en el 40° aniversario de la ordenación sacerdotal del P. Jerry Reagan, en Toybee Island, Georgia, Estados Unidos. Su casa parroquial es una casa de fraternidad donde los sacerdotes pueden venir y quedarse en la noche. El conduce dos horas cada mes para encontrarse con sus hermanos en Augusta, incluyendo al P. Peter Clarke quien tiene ya 91 años. Comenzando con la adoración, después revisión de vida y, terminando con un ágape, sus reuniones han sido muy regulares e íntimas, de tal manera que cuando un hermano decide irse, deja frágil a la fraternidad. Sin miembros nuevos, la fraternidad es aún más vulnerable.

La fraternidad en Corea del Sur es joven y vibrante. El P. Paul, quien vivió en Tamanrasset por algún tiempo, comenzó la fraternidad en 1994 con el P. Philip Yoon y se han agregado mayoritariamente pastores jóvenes. El cristianismo en Corea en muy único porque se asienta en el fundamento de la sangre de miles de mártires que mayoritariamente son laicos. Los hermanos contribuyen con su dinero personal para sostener una casa donde ellos pueden encontrarse para su reunión mensual. Como muchos, ellos luchan con el día de desierto, la revisión de vida y el inglés.

Viendo a los Padres Eugene y Matthew y cómo ellos viven, la fraternidad de Myanmar tiene un rostro ascético. La religión budista mayoritaria, que se nota por la presencia de pagodas por todas partes y por el uso de zapatillas (no zapatos), hace naturalmente simple la vida en Myanmar. Sin embargo, preguntando a un sacerdote que no pertenece a Iesus Caritas acerca de su percepción de la fraternidad, su respuesta me perturbó, “No puedo ser honesto con mi respuesta delante de ellos”. ¿Cuál es el rostro que muestra la fraternidad? ¿A qué está Dios invitándonos? Los hermanos luchan, sin embargo, para encontrar tiempos regulares para sus reuniones, para el día de desierto y para la revisión de vida.

El Cardenal Benjamín Stella, prefecto de la Congregación para el Clero en Roma, me ha escrito una carta a través del P. Aurelio, expresando su profunda cercanía con nosotros y que podamos “vivir de nuevo y con alegría nuestra misión de acuerdo a los principios orientadores” del Santo Padre. El, sin embargo, explica detalladamente algunos desafíos concretos: que tomemos en serio el Mes de Nazaret, que nuestra fidelidad a los medios de crecimiento espiritual ad intra es un requisito necesario para una auténtica misión ad extra, que nuestro salir hacia las periferias necesita ser acompañado por nuestra conversión permanente en orden a dar fruto. El equipo internacional ha programado encontrarse con el Cardenal en Roma en Julio de este año.

En nuestra reunión de equipo en octubre pasado, nosotros, sus hermanos del equipo internacional hemos discernido un sendero principal que necesitamos tomar. Entrenaremos un equipo de sacerdotes itinerantes que presentarán la Semana de Fraternidad (inspirada en el modelo de Brasil), a los seminaristas de 4° año de teología, a sacerdotes jóvenes e incluso tenerla disponible como retiro anual para sacerdotes. Necesitamos escribir a los ordinarios locales y estaremos empezando esta arriesgada empresa en Asia.

Finalmente, mi gratitud por la perspicacia financiera y el trabajo duro de nuestros dos Matías: el P. Matías Keil de Austria, nuestro tesorero general, y al P. Matías Fobe de Alemania, nuestro consultor financiero. Tenemos ahora una nueva cuenta bancaria bajo dos firmas: la del P. Matías Keil y la mía. Hablando de finanzas, el equipo internacional ha acordado que los hermanos que necesitan ayuda para participar en el Mes o en reuniones en el extranjero, necesitan primero ser apoyados por las fraternidades locales y del país y solo entonces se le pedirá ayuda al fondo internacional, después de la debida consulta al responsable continental. Esto es para detener la sub-cultura de tener derechos y usar la fraternidad como un pasaporte para viajar al extranjero.

Hermanos, Navidad es un tiempo oportuno para dar a luz. Nos movemos hacia adelante en el año nuevo, mirando hacia atrás al Padre que nos dio a Jesús. Nosotros también necesitamos dar a luz nuestra simplicidad de vida, nuestra alegría de ser, nuestra humildad y nuestra amorosa compasión hacia los pobres. Uno al lado del otro, juntos como hermanos y amigos, caminamos en la fe no en la visión, para nuestra permanente configuración con la vida y ministerio de Jesús, inspirados por el Hno. Carlos y para nuestro vivificante trabajo misionero con el amado pueblo de Dios.

Bondadosamente ofrezcan una oración por mí, su ineficiente hermano responsable.

Con mi abrazo fraterno,

Eric Lozada.

PDF: Carta del Navidad del responsable general, 1 enero 2020, esp

Revista Horeb Ekumene, abril 2020

EN ESTE NÚMERO

3 – Admisión de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld en la Asociación  Familia Carlos de Foucauld de España. Por Álvaro Ricas y José Luis Vázquez.

9 – El poder blando de las madres. Por Luca Attanasio.

14 – Los bienes materiales. Por José Luis Vázquez Borau.

22 – El problema de la ignorancia religiosa. Por Miguel Pastorino.

27 – La práctica religiosa en tiempos de pandemias. Por Youssef Nava.

31 – Contemplación y compromiso. Por Segundo Galilea.

41 – Reflexiones junto al Hermano Carlos. Por Álvaro Ricas Peces.

43 – Desde la ermita. Por Emili M. Boïls.

45 – Textos de Carlos de Foucauld.

47 – LIBROS, La tecnocracia.

PDF: revista horeb ekumene abril 2020

Mariano de los pobres y excluidos. Nicolás VIEL

Marzo 24, 2020

Hace unos días hemos despedido la vida de Mariano Puga; cura del pueblo, obrero, misionero y defensor de los derechos humanos. Volver a las imágenes y a los testimonios de su pascua es conmovedor.

Su partida estuvo marcada por la emoción, la sencillez, la belleza y la alegría, como su vida misma. Esa vida que ha sido cobijo de tantos rostros y gestos llenos de humanidad y simpleza, como lo rostros de su comunidad de La Minga, de los pobladores de Cristo Liberador de Villa Francia o de las muchas comunidades que su andar acompañó.

El pueblo sencillo fue el gran protagonista de su pascua y está bien que haya sido así, porque sus opciones fundamentales han estado sostenidas por la vida y fragilidad de ese pueblo, que lo despidió masivamente. Incluso su propia experiencia de Dios estuvo muchas veces sostenida por la fe de la gente sencilla, por su capacidad de confianza y organización, por la fuerza histórica de aquellos que son el reverso de la historia.

La diversidad de personas, grupos y comunidades que fueron a despedirlo habla de la apertura de su vida y de la universalidad del último lugar. Pocas veces coinciden en un mismo lugar pobladores, profesionales, artistas, políticos, estudiantes, etc. Su vida y los múltiples gestos que acompañaron su partida, nos vuelve a recordar que la fe no tiene una dimensión social y política sino que es esencialmente social y política.

En medio de los arribismos e indiferencias de la sociedad chilena, la vida de Mariano devela que la verdadera felicidad y libertad están en vivir con lo esencial, y que la plenitud no está en el subir sino en el bajar. La profecía de su actuar se ha jugado en lo pequeño de todos los días, en la fidelidad cotidiana, “dime como vives un día cualquiera y te diré si tiene futuro tu sueño del mañana” (Casaldáliga y Vigil).

La vida y pascua de Mariano nos permite afirmar que lo fundamental se juega en lo pequeño, que los grandes sueños se verifican en lo más simple y que la auténtica belleza se esconde en las realidades más sencillas, tal como lo expresa su compañero de camino Esteban Gumucio ss.cc, quien vivió esta dimensión cotidiana de la vida y la fe con enorme profundidad. Así, en la Cantata a los Derechos Humanos expresa: “Me gustan las flores que florecen en todos los caminos, pequeñas flores sin destino. Me gustan las simples cosas de siempre, humildes canciones que empezaron y murieron. Me gustan los pequeños gestos humanos: el niño y la niña de la mano, el pan por la mañana y el sol que se cuela en mi ventana”.

¿A quién pertenece esta hermosa y luminosa vida? Mariano es de muchos y muchas, que “lo han parido” como ser humano y sacerdote. Ya lo expresó en su despedida Paulo Álvarez, uno de sus tantos compañeros de camino, con enorme belleza poética: “Mariano de los sencillos; Mariano de los excluidos; Mariano de los humillados, También fuiste silencio, oración y contemplación. Mariano acordeón y fiesta; Mariano chala itinerante, en casa de los Zaqueos y contadores, sentado entre centuriones”.

Mariano también es de la Iglesia, que lo formó como ser humano y sacerdote. Sabemos que la amó y cuestionó profundamente. Lo mencionó Juan Barraza en la homilía de la misa de despedida: “Ha creído en la Iglesia a pesar de la Iglesia” (Casaldáliga). Mariano amó y sufrió la Iglesia. Sin embargo, su despedida nos mostró que su vida traspasa las fronteras eclesiales.

Mariano es del pueblo. Y estar en el corazón del pueblo es estar en el corazón de Dios. Su camino por Cerro Navia, Pudahuel, La Legua, Chiloé y Villa Francia, entre otros lugares,  son expresión de ese Dios que se abaja haciéndose hombre, pobre, trabajador, vecino, compañero y poblador por amor a su pueblo.
Mariano le pertenece a Chile entero, especialmente a los pobres y excluidos que masivamente salieron a las calles para expresarle su cariño y gratitud. Este pueblo herido y sin referentes encuentra en Mariano un motivo para continuar luchando, “hasta que la dignidad se haga costumbre”. En su memoria, ese pueblo marginado encuentra nuevas fuerzas para seguir abrazando sus sueños.

Los colores de las calles de ese domingo, el canto, la poesía, el arte popular también dejaron lugar para la pena. Y la pena que tenemos por su partida es la pena de Chile. Lloramos porque Mariano no ha podido ver el país de hermanos y hermanas que tanto soñó y por el que entregó su vida entera. Ya sin Mariano y solo con el amoroso recuerdo de su paso entre nosotros, habrá que continuar su utopía, que no es otra que la utopía de Cristo, esa que invita a dar la vida para que nazcan “poesías, cantos y tierra nueva”. Y como lo expresaba el mártir riojano Enrique Angelelli, asesinado por la denuncia de las violaciones a los derechos humanos en plena dictadura argentina, “hay que seguir andando no más”.

Mariano ha partido como vivió. Su vida nos reúne como país y como pueblo, su memoria nos abraza para que podamos volver a unirnos. Su abrazo eterno con el Padre es expresión de nuestro abrazo como pueblo, y como dice el poeta Raúl Zurita; “porque nos cegaron, nos rompieron, nos mataron, pero no vencieron nuestro abrazo, nuestro abrazo es invencible”. La pascua de Mariano grita desde la entraña de su pueblo “no nos robarán las esperanza”, “no nos robarán la capacidad de organizarnos”, no nos robarán la fuerza para seguir soñando utópicamente un nuevo Chile.

Descansa en paz, Mariano de los pobres y excluidos.

Nicolás Viel ss.cc
Abogado. Sacerdote Sagrados Corazones

PDF: Mariano de los pobres y excluidos. Nicolás VIEL

Homilía en la Pascua de Mariano PUGA. Juan BARRAZA

Queridos hermanos y queridas hermanas:

Los saludo a todos y todas en estos momentos en que nos encontramos en este templo para despedir a nuestro querido hermano Mariano, con emoción, con pena, pero también con esperanza en Jesús resucitado. Mariano ha partido, pero su memoria permanecerá para siempre en el corazón del pueblo chileno.

Antes que nada, deseo presentarme. Mi nombre es Juan Barraza, párroco de Caldera en Copiapó, y estoy aquí, con humildad, para celebrar con ustedes esta Cena del Señor siguiendo las huellas de quien fuera maestro de una liturgia con base científica, histórica e inculturada. Viví 10 años con Mariano en los ochenta, en la comunidad San Romero de la población Digna Rosa de la comuna de Cerro Navia. Soy de origen popular y en esa condición fui acogido por Mariano en la “nueva familia” que él constituyó con los pobres y postergados, sin renunciar a su propia familia biológica. Por el contrario, quiso siempre invitarlos a que imitarán el compromiso que él había hecho con el Señor Jesús. Continue Reading →

Mariano PUGA. Testimonio de Roberto GUZMÁN.

Mariano se está quedando… porque cuando una persona como él muere se queda definitivamente entre nosotros, en nuestros corazones y en nuestra historia… Mariano, como todos nosotros tiene muchos defectos, pero sus virtudes son tan poco comunes, que eclipsan por mucho todo lo que podría no gustarnos de él; destaca la fortaleza de su austeridad honesta y consecuente, además de la humildad de su bondadosa disposición, especialmente atenta a los más pobres y sufridos. Y agradecemos que su inteligencia no sea irónica… y que sepa cantar bien y tocar el acordeón.

Recuerdo que una noche mi tocayo cura Roberto Mosher, bajando por calle Los Baqueanos en Peñalolén, con las luces de Santiago a nuestros pies y rodeados de las voces del barrio me dijo: “–yo no sé si nosotros cuidamos al pueblo o son ellos quienes nos cuidan a nosotros”. Y yo creo que Mariano Puga ha sido un cura cuidado por el pueblo. El pueblo ha reconocido en este cuico de nacimiento a un hombre profunda y verdaderamente enamorado del camino de los pobres. La gente lo ha acompañado en todos los barrios donde ha estado, y él ha acompañado de cerca la vida y los caminos de todos los que ha visto en su vida, sin importarle en absoluto si fuera creyente o no. Tiene muy buena memoria su corazón ancho y generoso. Escuché hablar de Mariano Puga en 1979 y lo conocí en el invierno del 86, cuando Rufino me convidó a tomar once en La Penélope, la mediagua donde vivía Mariano en la población Digna Rosa. Moraban ahí también en ese tiempo Juan Barraza, el Ticho y dos o tres más. Eran los tiempos duros de la dictadura y comentaban de la represión en la zona. Mariano lideraba el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, del que hacía parte mi abuela Josefina. Me impresionó Mariano. Por la pobreza de su estilo y por las noticias que mi abuela me contaba de él en las acciones en la calle; cuando por ejemplo se puso de pie frente a un paco e indicándole la luma le dijo “–usted ha venido aquí para castigar al pueblo, pégueme pues, aquí estoy yo, pégueme”. Mi abuela me dijo que el paco le dio la espalda y se corrió.

Yo soy hijo de un cuico que se hizo marxista y del Mir, y sé que enamorarse del camino de los pobres y jugárselas por defenderlos frente a la injusta agresión de Don dinero, no es fácil ni gratis. Pero para Mariano el ideal no era una dinámica social sino una persona: Jesús de Nazaret y su Evangelio, cuando nos dice que Diosito (¡Dios mismo!… el Creador de la Creación!) estaba con los pobres. Hay que decir que en los años ‘60 y ’70 fueron muchos los curas y monjas que optaron claramente por los pobres y se unieron cómplices en amistad (don Enrique Alvear, Alfonso Baeza, don Fernando Ariztía, Roberto Bolton, Pablo Richard, Blanca Rengifo, Ronaldo Muñoz, Meche y Elena Chaín, Esteban Gumucio, Karoline Meyer, Pepe Aldunate, Anita Gossens, Ignacio Vergara…), Mariano nunca fue un solitario. A Mariano lo motivó mucho seguir a Jesús al estilo del francés Carlos de Foucauld, un vizconde que se hizo pobre y “hermano de todos” siguiendo a Jesús. Puga se hizo obrero con un equipo de pintores de edificios, trabajando todas las mañanas hasta el almuerzo para en la tarde atender las comunidades. Una vez, yendo a la casa de mi mamá en calle Lastarria escucho: “Robeeeertoooo…!!!” Era el Mariano desde arriba de un andamio, con su cucurucho de papel y lleno de pintura que me hacía gestos de saludos. Permanentemente él atento al entorno. En estos momentos agoniza en La Minga, su casa en Villa Francia, siempre rodeado de nombres.

Por el año ’90 ó ’91 alguien dijo: “Mariano Puga está presente en la conciencia de todos los curas de Chile”, y yo creo que es verdad y eso irrita a casi todos los monseñores y a muchos curas que atienden con horarios y ‘respetables condiciones’. Y esto le trajo costos. Mariano algunas veces me habló de Néstor Paz Zamora y me regaló su bitácora. Néstor Paz fue un exseminarista boliviano (hermano de Jaime que fue presidente de Bolivia), que se unió a la guerrilla dejando tras su muerte un mensaje de amor y lucha por un mundo mejor. Mariano anhela constantemente ser radical. Me visitó en 2013 en África, meses después del funeral de Pierre Dubois, en que tras una entrevista The Clinic le había titulado “Los obispos no cachan una”. Eso le trajo problemas con los aludidos (aunque ahora es patente –y refrendado por el Papa- que el cura tenía toda la razón) y Mariano andaba bajoneado. No le gusta andar enemistado con nadie. Aunque no tranza en los criterios del Evangelio, es amistoso aun con los/as que piensan diametralmente opuesto a él. Fue cadete en tiempos del teniente Augusto Pinochet en la Escuela Militar, pero dudo que le hubiera dado la comunión en una Misa después del golpe del ‘73. Estuvo preso en Villa Grimaldi y nos contó que un agente de la Dina se le acercó preguntándole: “–Padre, cómo lo puedo hacer para bautizar a mi hijo?”. Años después Mariano presidió la Liturgia con la que se abrió el Parque por la Paz en el mismo lugar que fuera el horroroso cuartel Terranova desde donde desapareció tanta gente. En este cura querido cualquiera de nosotros/as se puede encontrar acogido/a, muy especialmente en los dolores que se sufran. Es por eso que hay Mariano para muchos años en la memoria de este Chile que necesita a gritos consolar tantas heridas que la codicia deja cada día en nuestras poblaciones y que violentamente saca ojos tratando vanamente de esconder su pecado.

Roberto Guzmán
La Bandera, 9 de marzo de 2020

PDF: MARIANO PUGA x RGH marzo 2020