Retiro de Pascua 2022 de la fraternidad de España. Ángel IGUALADA

Galapagar, Madrid, 20, 21 y 22 abril 2022
Ángel IGUALADA, fraternidad de Madrid

UNA LLAMADA AL AMOR

Siempre pensé que Jesús nos llama a amar, ya seamos pequeños o mayores y, ahora, con motivo de la guerra, que es lo más opuesto al mensaje y ser de Jesús, nos sigue invitando a amarnos como Él nos ha amado, puede ser una segunda llamada a seguirle, la llamada que le hizo Jesús a Pedro, cuando ya llevaba tiempo con él y algo se conocían. ¿Me amas? ¿me amas más que estos? Le pregunta Jesús, después de que Pedro le había negado. Pedro iba a ser el responsable de apacentar a los cristianos, pero, sin amor, Jesús, el buen pastor, no le podía dejar ese encargo de ser pastor, de colaborar con él, en apacentar su rebaño, de buscar el bien y la salvación de la gente. Pedro le había fallado ¿quién no falla? pero le amaba, también estaba dispuesto a dar la vida por Él, le había acompañado en los momentos importantes de su misión, cuando ayudaba a la gente, cuando sanaba, cuando predicaba el amor a los enemigos, cuando dijo que todos somos hermanos y debemos amar hasta a nuestros enemigos. Nadie ama si no se siente amado. Jesús nos invita a amar, esa es la esa es la señal del cristiano, pero no por obligación sino porque eso nos hace felices, porque el amor es una luz que no se puede esconder, sino que hay que compartirlo con los hermanos, los hijos amados de Dios que sufren, que están solos, enfermos, o tienen hambre. Esa es la clave de la salvación, de la verdadera felicidad como lo fue para el hermano Carlos: sentirse amados y devolver a Dios ese amor que nos tiene y nos muestra en los que nos rodean, amando a los pobres, a los abandonados, a los hambrientos, a los esclavos, a los enfermos, a los ancianos, pero antes está el sentirse amado, perdonado, acogido, abrazado, cuidado. En unos ejercicios de verano recuerdo que hicimos el ejercicio de recordar el amor que había nuestra vida, me gustó mucho. Dios ha derramado su amor en nuestros corazones, en nuestras vidas y, sería bueno, hacerlo consciente agradecérselo. Dicen que en el agradecer, en el ser conscientes de todo lo que hacen por nosotros, está la felicidad. Os invito a hacer este ejercicio de recordar todo ese amor que nos ha dado Dios en la vida y agradecérselo. Nos amaron aún antes de nacer, cuando fuimos proyectados, pensados, deseados, cuando prepararon nuestro nacimiento y sufrieron por tenernos los dolores de parto, nos limpiaron, nos vistieron, nos dieron de comer y mucho cariño, nos enseñaron a dar los primeros pasos, a hablar, fue un amor hecho trabajo, alegría, cariño, tiempo, ternura, buen ejemplo, enseñanzas. Se tuvieron que esforzar, tener paciencia y pasar dificultades. Yo tengo un gran recuerdo de mis abuelos cuando rezaban en casa y me llevaban a la iglesia con ellos, cuando íbamos los veranos y nos acogían con alegría y amor. Lo mismo de mis maestros que también rezaban y me dieron mucho cariño, de mis padres, totalmente entregados a nosotros, sus hijos, todo por sus hijos. Sin caprichos, pero con mucho cariño, en especial, en los momentos duros de la vida. Tengo gratos recuerdos de los amigos, vecinos, familiares, en ese amor estaba Dios porque Dios es amor. Recordémoslo y hagámoslo presente, como lo hicieron los santos, incluido el hermano Carlos, que agradecía a Dios el amor de su madre, de su abuelo, de su familia y amigos. Eso es lo que nos sostiene, lo que nos forma y motiva, esa es la experiencia de Dios, que nos salva especialmente en los pobres y necesitados, sacándonos de nuestro egoísmo, dándonos luces y fuerzas cuando hay que tomar decisiones en los momentos difíciles y duros, sin ese amor que es el pan de vida, el pan nuestro de cada día, que pedimos al Señor, no podemos amar ni ser felices. Hagámoslo presente una vez más, agradezcámoslo con cariño, pues ese es el fundamento de nuestra entrega. Jesús nos llama a amar como Él nos ha amado, esa es la señal del cristiano, esa es la manera de experimentar a Dios pues quien no ama no conoce a Dios. Ojalá se siga haciendo carne su amor en nosotros como se ha hecho en personas concretas. Esos actos de amor son los signos, los milagros que nos ayudarán a creer y renovar nuestra entrega, como ayudaron a los discípulos.

(Lee el documento completo en PDF: Retiro de Pascua 2022, Fraternidad de España. Ángel IGUALADA)

Los comentarios están cerrados.