ORAR, Javier MELLONI sj

Trato de acercarme a mi oración como al lugar del desvelamiento, al ámbito de la diafanidad. Orar es hacer posible el éxtasis o, más discretamente, el éxodo: salir de mí mismo, hacia un Lugar inalcanzable donde Él y la Vida me salen al encuentro de un modo diferente a la errancia, al extravío de mi torpe autocentramiento.

Mi oración se ha ido simplificando con el tiempo. No hay textos. Sólo un rincón en mi habitación y un icono. Allí me recojo en la noche, cuando todo calla. Convocado al Silencio, una Presencia se desvela. Sentado sobre un banquillo, la cercanía del suelo me ‘humilla’, me hace tierra. Necesito este contacto con el principio que me fundamenta, del cual emerge la verticalidad de mi ser como presencia y ofrecimiento. Tomo entonces conciencia del altar de mi cuerpo, copa y ofrenda. Y a través de la respiración me adentro en el movimiento
primordial de la vida: inspirando, acojo el don de la existencia que me es dado en este momento; expirando, trato de entregar el mismo don que me está siendo ofrecido. Pero no consiste sólo de llegar a ser consciente de mi respiración, sino de devenir todo yo respiración como el vehículo más tangible de lo que es el misterio de existir: receptividad y donación. Esto mismo es lo que me introduce en la vida intratrinitaria: acogiendo y entregando, soy llevado al mismo abrazo que se da entre el Padre y el Hijo a través del aire que respiro, imagen del Espíritu.

A veces, a la respiración incorporo una palabra: ‘Señor’, ‘Jesús’, ‘Te amo’,… Palabra que se hace mía al inspirarla y se expande más allá de mí al expirarla, hasta que entra tan adentro, que se hace sustancia de mi ser. Entonces callo del todo.

Otras veces se da sólo la contemplación del Rostro. Un Rostro –Su Rostro- con rasgos o sin ellos. Insinuación de una Presencia que se vislumbra. Anhelo indecible de Belleza infinita y de ser bañado en misericordia, de ser mirado y recreado. De ser otro para Otro, de perderme en Quien me mira desde una inalcanzable cercanía.

En ocasiones, irrumpen otros rostros, rostros de otros que se hacen presentes sin saber cómo. Entonces la oración se convierte en intercesión.

Otras veces, me siento mendigo, amigo infiel o distraído, exiliado, ansioso y con angustias. Y las ramas de mi árbol se pueblan de pájaros errantes que apenas se posan en ellas, dejándome solitario en medio de un páramo desolado dentro de mi propio vacío.

Un día sin oración es como una jornada sin sol, donde la mirada queda retenida en la niebla baja de mi propia autorreferencia. Tomo conciencia de mi exilio cuando percibo que me he convertido en la medida de todas las cosas, en lugar de dejar que Dios dé su medida. Es así también como noto si doy suficiente tiempo a la oración o si caigo en un fatal activismo: si las personas que me rodean las percibo como Rostros, destellos del Misterio ‘en el cual somos, nos movemos y existimos’, o si tropiezo con ellas como meros bultos que me estorban.

Sólo recentrándome en Aquél que me descentra puedo percibirme como ínfimo receptáculo que, colmándome, me vacía y me desborda…


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Vigilia de Oración Segundo Aniversario Canonización de San Carlos de FOUCAULD

El día 15 de Mayo de 2022 fue canonizado Carlos de Foucauld .Es una alegría para su Familia Espiritual saber que la Iglesia Universal muestra al mundo como testimonio evangélico singular al Hno. Carlos, que ya desde hacía más de cien años venía siendo guía y modelo de vida para muchos grupos y personas que vivían su carisma en cualquier rincón del planeta.

Entremos hoy todos juntos con alegría en la presencia de Dios, dando gracias y poniendo ante el Señor, a quienes sufren, a los enfermos, a los marginados, a los refugiados, a los que
padecen la consecuencia de guerras fratricidas y a tantas personas que andan pérdidas y desorientadas por la vida. Lo hacemos con la certeza de que Dios puede disipar nuestras
tinieblas con su luz. Al orar hoy unidos, pedimos al Señor y a nuestro Hermano Carlos que también nosotros y nuestras comunidades seamos luces que guíen a los demás a Jesús, el Salvador.


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Celebración: DEL ODIO AL AMOR. Maristas Mediterránea

Buenas tardes, hermanos. Unidos a nuestras comunidades, familiares y a todas las personas que amamos le pedimos al Espíritu Santo que derrame sobre todo el Pueblo de Dios el don de la fe, la esperanza y la caridad. +++ Nos reunimos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cantamos: Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname y transfórmame, Señor.
Y déjame sentir el fuego de tu amor
aquí en mi corazón, Señor.
Y déjame sentir el fuego de tu amor
aquí en mi corazón, Señor.

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LA ORACIÓN DE ABANDONO, Gloria BAUZÁ

A Hermanitas de Jesús,
Hermanitos de Jesús,
y a la Familia Espiritual toda
del Hermano Universal Carlos de Jesús.

¿Cómo resumir con palabras la espiritualidad del Hermano Universal, Carlos de Foucauld? ¿Cómo internarse en el espíritu de un Santo Varón? Se pudiera intentar, en vez de discursos retóricos, ofrecer a los hambrientos, a los sedientos de cielo, pistas que los conduzcan al manantial, al árbol. Estas pistas serían palabras-semillas: desierto, pobreza, abajamiento, abyección, oración contemplativa, silencio. Palabras-Gestos de vida: conversión, clausura sin claustro, inmolación, redención, amor de corazón, convivencia con nómadas, estancia en la nada, adoración permanente, bautismo de fuego: una bala en su cabeza de nimbo angélico… Por dar extrema síntesis a su espiritualidad, se podría incluso trazar en la arena el emblema de su pechera: la Cruz clava en el valle intramontano de las aurículas del Corazón de Jesús.

La espiritualidad del Padre Carlos de Foucauld es la del último más contemporáneo de los Padres del Yermo, que fue llamado por Dios a vivir para sembrar la Presencia en todo lugar del mundo; hasta el último confín. Él quería ser el último, pero sabía que el último lugar nadie puede arrebatárselo a Jesús; quien es a la vez el Buen Pastor y la oveja noventa y nueve, la cien: en verdad el Alfa y la Omega.

Es el P. de Foucauld adelantado y continuador de Su obra en lo oculto de todo Nazaret. Es un discípulo actualizador, un cristo pequeñito. No nos detengamos en peripecias, ni descripciones sensuales de su devenir; es imprescindible ir a la esencia, si de espiritualidad se trata. No veamos lo espiritual en términos blandos, sino en su sentido fuerte “animado del Espíritu Santo”, porque animado por Él vivió toda su vida el P. Carlos de Foucauld (Estrasburgo 15 septiembre 1858- Tamanrasset 1º diciembre 1916; Francia-Sahara Argelino).

No intentemos fijar etapas con precisión: la de su orfandad, la de su expedición por Marruecos, la del militar en Argel, la del noble de vida galante en París, la de su conversión, la de su ordenación: benedictino, trapense, jadinero de las Clarisas de Nazaret y Jerusalén; la del sacerdote del Gesto Oculto que siembra la Presencia, entre los tuaregs, en lo más árido del Sáhara… Todo itinerario espiritual es, en definitiva, el continum de una búsqueda a Él que Desde Siempre, nos busca.

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