Carta de Aurelio a los hermanos americanos, 2 marzo 2018

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Queridos hermanos,

ha sido un gran gozo participar en la II Asamblea Panamericana de la fraternidad en Santo Domingo y compartir la vida y preocupaciones, las esperanzas y realidades de los hermanos presentes y de los ausentes. Junto con Mark, como equipo internacional, he sentido la universalidad de la vida de la fraternidad y el espíritu de Carlos de FOUCAULD tanto en los trayectos de vidas como en las respuestas a los desafíos de nuestro tiempo.

Gracias por todo lo que se ha trabajado, antes y durante la asamblea. Valoro el esfuerzo de todos: los responsables de cada país preparando las respuestas a los cuestionarios, el trabajo de Fernando con la coordinación, los hermanos dominicanos con la preparación de la asamblea y hacer que estuviéramos como en casa… Nuestro hermano Francisco, arzobispo de Santo Domingo, con su hospitalidad y cercanía… Nuestro hermano obispo Rafael, con su testimonio de fidelidad a la fraternidad y al pueblo… Son muchos los motivos para estar agradecidos.

Desde cada persona, los hermanos, la comunidad de hermanas carmelitas y los trabajadores de la casa donde estábamos, el trabajo de Raisa, la gente que conocimos en las parroquias y comunidades, se recibe un don. Es el ser humano que nos da lo mejor de sí mismo. Cuando vamos por la vida de peregrinos, cuando salimos de nuestro “yo” para encontrarnos con el “otro”, y nuestra actitud no es estar a la defensiva, sino de recibir y ser acogidos, sin juzgar, sin prejuicios, se hace posible la fraternidad, y se crea ese momento contemplativo de entre las personas, que es más profundo aún cuando hace tiempo que no nos hemos visto. Por eso, la gran alegría de encontrar de nuevo a hermanos y fundirse en el abrazo fraterno.

Gracias a Carlos Roberto y Eleuterio por sus dos ponencias tan interesantes e interpeladoras. Nos han ayudado a tener una opinión más justa, a profundizar en las llamadas desde la Biblia y la Laudato si del papa Francisco hacia la realidad del mundo de la migración y de la ecología, en el cuidado de la casa común. Esto ha supuesto una toma de conciencia sobre los desafíos que se presentan no sólo en América sino en todo el mundo. Nuestro hermano Carlos tuvo esa conciencia desde su viaje a Marruecos, como científico, y aprendió de la gente sencilla cómo valorar lo que se tiene, cómo valorar al extranjero; por qué su fe, su cultura, su color o pensamiento nos interroga, ya que es distinto a nosotros. El mensaje de fraternidad universal de Carlos de FOUCAULD queda una vez más en el presente, en nuestros “presupuestos” pastorales y personales.

Los tiempos de oración, en la adoración, en la celebración de la eucaristía, creo que nos han ayudado no sólo a pensar, sino a trabajar en equipo y hacer entre todos un buen trabajo que ayude a todos los hermanos de América.

Echamos de menos a los hermanos de México, pero valoramos sus aportaciones en el cuestionario. Nos sentimos cerca de Douglas, en Venezuela, que está intentando dar a conocer la fraternidad en su país, contactando con sacerdotes motivados por Nazaret y el estilo misionero del hermano Carlos.¡Bravo, Douglas! Y mucho ánimo a la fraternidad de Argentina en la preparación del Mes de Nazaret en el próximo julio.

Hoy escribo con el dolor y la preocupación por los ataques terroristas en Burkina Faso. Todo el día estoy pendiente de noticias. Me duele mucho que se ataque a cualquier persona, y más aún a un país que amo tanto. Pido oraciones.

Y le pido a Dios y a su Madre que nos bendigan, que ilumine con su Espíritu nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestras familias. Que sepamos mirar a Jesús en la adoración con confianza plena de amigo, que escuchemos al Señor en el desierto, con sus largos silencios y esperas -los de Él, a la búsqueda de nosotros-, que pongamos nuestro corazón en la revisión de vida, como un libro abierto, real, no de ciencia ficción o de historia, que sean los más abandonados quienes nos motiven en el camino del Evangelio.

Un gran abrazo transoceánico.

Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable

Perín, Cartagena, España, 2 de marzo 2018

PDF: Carta de Aurelio a los hermanos americanos, 2 marzo 2018, esp

II Asamblea Panamericana: propuestas de compromiso misionero

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Santo Domingo, República Dominicana, febrero 2018

Proponemos volver a estudiar el documento “Propuestas para el crecimiento de nuestras Fraternidades”, elaborado en nuestra primera Asamblea panamericana, México, febrero 2016. Creemos que está plenamente vigente.

PROPUESTAS PARA RESPONDER AL DESAFÍO MIGRATORIO

1. UN SIGNO DE LOS TIEMPOS

La presencia de grandes cantidades de inmigrantes y refugiados en nuestros países no puede dejarnos indiferentes. Son un verdadero signo de los tiempos, que debemos examinar continuamente para descubrir las llamadas que Dios nos hace.

En general, nos hemos sensibilizado al respecto de la discriminación que sufren los inmigrantes, y frente a políticas que favorecen a los más poderosos; los “dueños de casa” hacen sentir su poder a los que vienen de fuera. En varios países, por miedo, se adoptan políticas de “derecha”, que rechazan al extranjero. Dada la masividad del fenómeno migratorio, en ciertos países hay temor de que lleguen a tomar el poder.

Las causas por las que se emigra son variadas, no solo la injusticia, sino también la búsqueda de una mejor calidad de vida. Detrás de esto está el capitalismo cruel y la desigualdad que genera.

En cuanto a la actuación de la Iglesia, en muchos países falta una palabra más clara y fuerte de parte de la Iglesia, y acciones concretas. Algunos de los hermanos de nuestra fraternidad están presentes en zonas donde se defienden los derechos de los inmigrantes, pero a veces no cuentan con el apoyo del mismo presbiterio o de los obispos.

2. ILUMINACIÓN

La Palabra de Dios y la espiritualidad del hno. Carlos nos interpelan a tratar a cada inmigrante y refugiado como un hermano. “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28).

Valoramos en el testimonio del hno. Carlos el entregarse a todos y especialmente a los más abandonados, siguiendo el ejemplo de Jesús, que vivió el último lugar. Vemos en él un ejemplo de integración con la cultura, y de ir al encuentro de los demás, sin esperar a que ellos vinieran, aprendiendo su lengua, valorando su religiosidad. Carlos de Foucauld trabajó por los últimos, siendo francés en un mundo árabe. No tenía miedo a las amenazas, asumió riesgos y regaló un testimonio de cercanía física, cultural, social y religiosa con los nuevos hermanos. Es una presencia gratuita, sin esperar retribución y siempre disponible, aunque le interrumpieran su oración. Vuelve al pobre como un camino de salvación.

3. PROPUESTAS CONCRETAS

A. Queremos ser Iglesia en salida. Por lo tanto, proponemos no solo acoger a los inmigrantes sino ir a su encuentro y ponernos a su servicio para descubrir sus necesidades y responder a ellas en la medida que podamos, para favorecer su integración: escuelas de idioma, asesoría legal, documentación, acompañamiento pastoral.

B. Formarnos como pastores, junto con nuestras comunidades, sobre el desafío de la inmigración, tanto a nivel nacional como regional.

C. Conocer los organismos sociales y eclesiales que trabajan con inmigrantes, para involucrarnos en lo que ya se está haciendo.

D. Favorecer los espacios para la expresión de la propia cultura, por ejemplo, la liturgia.

E. Desarrollar nuestra función profética de anuncio y denuncia de las situaciones de injusticia hacia los inmigrantes.

F. Tener una actitud de cercanía hacia los sacerdotes que vienen de otros países a nuestras diócesis, mostrándonos para ellos como hermanos universales.

PDF: Propuestas de compromiso misionero. II Asamblea Panamericana

Migrantes y refugiados, a la luz de la Biblia. Eleuterio RUIZ.

La historia del Pueblo de Dios en la Biblia empieza con un Abraham llamado a dejar su tierra y buscar una tierra distinta, de la que solo llega a poseer realmente un pequeño terreno –que compra a duras penas– en Macpelá para sepultar a su esposa (Gn 23,4), luego de declararse como “extranjero y refugiado”1; y termina con un pueblo que se reconoce también como constituido por “extranjeros y refugiados” (1Pe 2,11), convertidos en “extraños” en medio del mundo. En definitiva, la “extranjeridad” forma parte de nuestro “ADN” teológico, por así decirlo, y no es raro que atraviese todas las páginas de la Escritura. Desde ese lugar de extranjeros permanentes, vamos a reflexionar aquí acerca de este desafío enorme que es la realidad inmensa de los migrantes y refugiados en nuestro mundo actual.

Documento completo en PDF: Migrantes y refugiados. Eleuterio RUIZ

Carlos Roberto dos SANTOS: Iluminación bíblica y magisterial del papa Francisco sobre la cuestión del medio ambiente

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra, la madre tierra, la cual nos sostiene, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba (…) Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.” (cf. LS n 1-2).

A pesar de la preocupación por el destino universal de los bienes y de la preocupación con los profundos y rápidos cambios que la inteligencia y las actividades humanas estaban provocando en el mundo y que se extendían progresivamente al universo entero, podemos percibir que los padres conciliares aún no percibieron la problemática de la ecología. Varios documentos retoman este principio del destino universal de los bienes:

Dios ha destinado la tierra, con todo lo que contiene, para el uso de todos los hombres y pueblos, de tal modo que los bienes creados deben bastar a todos, con equidad, bajo las reglas de la justicia, inseparable de la caridad” (GS n. 69).

Pero ya, sentaron bases para un futuro “desarrollo sostenible” donde los más ricos tienen la obligación moral de socorrer a los más pobres, no sólo con lo que les es superfluo. Esta perspectiva provocaría la necesidad de “prever el futuro, estableciendo justo equilibrio entr las necesidades actuales de consumo, individual y colectivo, y las exigencias de inversión de bienes para las generaciones futuras” (GS nº 70).

Leer el documento completo en PDF: Iluminación bíblica y magisterial del Papa Francisco sobre la cuestión del medio ambiente

Carta de Santo Domingo, febrero 2018

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II ASAMBLEA PANAMERICANA – 19 AL 24 DE FEBRERO 2018

Queridos hermanos,

reciban un cordial saludo en Cristo Jesús, y que el proceso cuaresmal que vivimos nos lleve por el camino de la conversión.

En un clima de oración, alegría y fraternidad compartidas, nos hemos reunido los responsables nacionales y delegados de Argentina, Chile, Brasil, Haití, República Dominicana, Estados Unidos y Québec-Acadie, junto a dos miembros del equipo internacional, Aurelio y Mark. Queremos destacar también la presencia del Obispo Emérito Mons. Rafael Felipe Núñez durante toda nuestra asamblea. Agradecemos a Dios y a todos los que colaboraron con su oración, su trabajo y su contribución económica para que este encuentro fuera posible, especialmente a nuestros hermanos de la República Dominicana. También a los sacerdotes y diáconos que nos reemplazaron en nuestras parroquias.

Nuestro día se iniciaba con la Adoración Eucarística y terminaba con la Eucaristía. Revisamos el caminar de nuestras fraternidades en los últimos dos años y comprobamos que muchas de las propuestas elaboradas en la anterior asamblea, fueron puestas en práctica. Quisiéramos destacar la celebración del centenario del nacimiento del hermano Carlos realizada en todos nuestros países a través de simposios, eucaristías, retiros, publicaciones, posters, etc. Esto nos permitió dar a conocer su figura y su espiritualidad a muchos hermanos sacerdotes, diáconos, laicos, religiosas y seminaristas.

Durante nuestra asamblea dos hechos relevantes que se dan en nuestros países centraron nuestra atención: Las migraciones y el maltrato a nuestra Madre Tierra. Son verdaderos signos de los tiempos que quisimos examinar a la luz de la Palabra de Dios, del magisterio social de la Iglesia, especialmente del Papa Francisco, y de la espiritualidad que hemos recibido del hermano Carlos de Foucauld. El objetivo de este discernimiento comunitario fue descubrir la voluntad de Dios y comprometernos más en una verdadera Pastoral de Migrantes y en el cuidado de nuestra Casa Común.

Al escuchar atentamente los informes de cada país comprobamos que de una u otra manera estamos comprometidos en estos dos campos, pero que necesitamos hacer mucho mas porque está en juego la vida de personas, familias y pueblos vulnerables. Son victimas del capitalismo salvaje que las destruye sin piedad con el fin de rendir culto al dios dinero.

Nos iluminaron las dos ponencias presentadas por nuestros hermanos Eleuterio Ruiz de Argentina “Extranjeros y refugiados. Reflexiones sobre un desafío de nuestro tiempo a la luz de la Escritura” y Carlos Roberto Dos Santos de Brasil “Iluminación bíblica y magisterial del Papa Francisco sobre la cuestión del medio ambiente”. Ambas estarán en la Pagina Web de nuestra fraternidad internacional.

Ha quedado claro para nosotros que el Señor nos pide “ir en busca de los más abandonados”, como hizo el hermano Carlos en su tiempo, que en este caso son los migrantes que llegan a nuestros países en situación de gran vulnerabilidad. La Palabra de Dios es taxativa: “como un nativo dentro de ustedes será para ustedes el extranjero que reside con ustedes; lo amarás como a ti mismo. Porque extranjeros fueron ustedes en Egipto. Yo soy el Señor su Dios” (Lev 19,34). Y el Papa Francisco nos muestra un camino muy concreto para expresar este amor: Acoger, proteger, promover e integrar a nuestros hermanos y hermanas migrantes.

También hemos sentido un fuerte llamado a cuidar la Casa Común y hacer nuestra la pregunta que hace el Papa a la humanidad en su Encíclica “Laudato Si”: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos van a suceder, a los niños que están creciendo?” (N.160).

Queremos reflexionar más sobre este tema en nuestras fraternidades y con nuestros presbiterios y tener una actitud profética. También trabajar en red con organismos de Iglesia y de la sociedad civil para proteger el medio ambiente, y preservar la belleza y la integridad de la creación, don de Dios a toda la humanidad. El estilo de vida no consumista del hermano Carlos nos impulsa a vivir en la sencillez, en la austeridad y en la armonía con la naturaleza.

La convocación del Sínodo de los Obispos para la región Pan-amazónica, nos llena de alegría y esperanza. Colaboraremos activamente en su preparación y posterior puesta en práctica.

Hacia la mitad de nuestra asamblea, hemos visitado las comunidades de una parroquia de la periferia pobre de Santo Domingo. Esta visita nos puso en contacto con el santo pueblo de Dios, que, desde su pobreza, nos muestra la urgencia de ser coherentes con los caminos de compromiso que Dios nos ha mostrado en esta asamblea y los cuales fueron retomados en nuestro día de desierto y en la Revisión de Vida que hicimos en pequeños grupos.

Pedimos al Espíritu Santo que nos haga cada día mas fieles al carisma de hermano Carlos, que lo podamos compartir con muchos miembros del pueblo de Dios y así seguir contribuyendo al surgimiento de una “Iglesia pobre y para los pobres”

Nuestro próximo encuentro será en Buenos Aires, Argentina del 20 al 24 de septiembre de 2021.

Sus hermanos de la II Asamblea Panamericana

Santo Domingo, República Dominicana, 24 de febrero 2018

PDF: Carta de Santo Domingo, febrero 2018, esp

NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 204

Dom Pedro Casaldálida cumple 90 años: pobreza y liberación

Al cumplir 90 años, este 16 de febrero de 2018, queremos homenajear a Dom Pedro Casaldáliga, pastor, profeta y poeta, con unos pensamientos que, a mi juicio, constituyen el hilo conductor de toda su vida de cristiano y de obispo: la relación que estableció entre la pobreza y la liberación. Arriesgando su vida, ha vivido y ha testimoniado tanto la pobreza como la liberación de los más oprimidos, que son los indígenas y los campesinos, expulsados por el latifundio en tierras de São Félix del Araguaia del Mato Grosso de Brasil.

La pobreza es un hecho que siempre ha desafiado las prácticas humanas y todo tipo de interpretación. El pobre concreto nos desafía tanto, que la actitud hacia él acaba por definir nuestra situación definitiva ante Dios. Esto lo atestigua tanto el Libro de los muertos de Egipto como la tradición judeocristiana que culmina en el texto del evangelio de Mateo 25, 31ss.

Tal vez el mérito mayor del obispo Dom Pedro Casaldáliga haya sido haber tomado absolutamente en serio los desafíos que los pobres del mundo entero, especialmente los de América Latina, nos lanzan, y su liberación.

Seguramente vivió el siguiente proceso. Antes de cualquier reflexión o estrategia de ayuda, la primera reacción es de profunda humanidad: dejarse conmover y llenarse de compasión. ¿Cómo dejar de atender su súplica, o no entender lo que quieren decir sus manos suplicantes? Cuando la pobreza aparece como miseria, irrumpe en todas las personas sensibles, como en Dom Pedro también, el sentimiento de indignación y de iracundia sagrada, como se nota claramente en sus textos proféticos, especialmente, contra el sistema capitalista e imperial que produce continuamente pobreza y miseria.

El amor y la indignación están en la base de las prácticas que pretenden abolir o mitigar la pobreza. Sólo está efectivamente del lado del pobre quien, ante todo, lo ama profundamente y no acepta su situación inhumana. Y Dom Pedro testimonió ese amor incondicional.

Pero también somos realistas como nos advierte el libro del Deuteronomio: “Nunca faltarán pobres en la tierra; por eso te hago esta recomendación: abre, abre la mano a tu hermano, al pobre y al necesitado que está en tu tierra”(15,11). De la Iglesia de los orígenes en Jerusalén se dice como alabanza: “No había pobres entre ellos” (Hch 4,34) porque ponían todo en común.

Estos sentimientos de compasión y de indignación hicieron que Dom Pedro dejara España, fuese después a África y, finalmente, desembarcase no simplemente en Brasil, sino en el interior del país, donde padecen campesinos e indígenas bajo la voracidad del capital nacional e internacional.

1. Lecturas del escándalo de la pobreza

En función de una comprensión más adecuada de la anti-realidad de la pobreza, conviene hacer algunas aclaraciones que nos ayudarán a calificar nuestra presencia efectiva junto a los pobres. Tres comprensiones diferentes de pobre están presentes todavía hoy en el debate.

La primera, tradicional, entiende al pobre como aquel que no tiene. No tiene medios de vida, no tiene renta suficiente, no tiene casa, en una palabra: no tiene bienes. Sobrevive en el desempleo, o en el subempleo, y con salario bajo. El sistema imperante los considera como ceros económicos, aceite quemado, sobrantes. La estrategia entonces es movilizar a quien tiene para que ayude a quien no tiene. En nombre de esa visión se organizó, por siglos, una amplia asistencia. Y una política de beneficencia, pero no participativa. Es una actitud y una estrategia que mantiene a los pobres dependientes; todavía no ha descubierto su potencial transformador.

La segunda, progresista, ha descubierto ya el potencial de los pobres y ha percibido ya que ese potencial no es utilizado. Por la educación y la profesionalización el pobre viene a ser calificado y potenciado. Así, los pobres se insertan en el proceso productivo. Refuerzan el sistema, se hacen consumidores, aunque en menor escala, y ayudan a perpetuar las relaciones sociales injustas que continúan produciendo pobres. Se asigna al Estado la parte principal de la tarea de crear puestos de trabajo para esos pobres sociales. La sociedad moderna, liberal y progresista ha hecho suya esta visión.

La lectura tradicional ve al pobre, pero no capta su carácter colectivo. La lectura progresista, sí descubre su carácter colectivo, pero no su carácter conflictivo. Analíticamente considerado, el pobre es resultado de mecanismos de explotación que lo hacen empobrecido, generando así un grave conflicto social. Mostrar tales mecanismos fue y sigue siendo el mérito histórico de Karl Marx. Previamente a la integración del pobre en el proceso productivo vigente, se debería hacer una crítica del tipo de sociedad que siempre produce y reproduce pobres y excluidos.

La tercera posición es la liberadora, que afirma: los pobres sí tienen potencialidades, y no sólo para engrosar la fuerza de trabajo y reforzar el sistema, sino principalmente para transformarlo en sus mecanismos y en su lógica. Los pobres, concientizados, organizados por sí mismos y articulados con otros aliados, pueden ser constructores de otro tipo de sociedad. Pueden no sólo proyectar, sino poner en marcha la construcción de una democracia participativa, económica y ecológico-social. La universalización y la plenitud de esta democracia sin fin se llama socialismo. Esta perspectiva no es ni asistencialista ni progresista. Es verdaderamente liberadora, porque hace del oprimido el principal sujeto de su liberación y el forjador de un proyecto alternativo de sociedad.

La teología de la liberación asumió esta concepción de pobre. La ha traducido por la opción por los pobres, contra la pobreza, y en favor de la vida y la libertad. Hacerse pobre en solidaridad con los pobres, significa un compromiso contra la pobreza material, económica, política, cultural y religiosa. Lo opuesto a esta pobreza no es la riqueza, sino la justicia y la equidad.

Esta última perspectiva fue y es testimoniada y practicada por Dom Pedro Casaldáliga en toda su actividad pastoral. Aun a riesgo de su vida, apoyó a los campesinos expulsados por los grandes terratenientes. Junto con las Hermanitas de Jesús del P. Foucauld, colaboró en el rescate biológico de los tapirapés, amenazados de extinción. No hay movimiento social y popular que no haya sido apoyado por este pastor de excepcional calidad humana y espiritual.

2. La otra pobreza: la evangélica y esencial

Hay todavía dos dimensiones de la pobreza que están presentes en la vida de Don Pedro: la pobreza esencial y la pobreza evangélica.

La pobreza esencial es el resultado de nuestra condición de criaturas, una pobreza que tiene, por tanto, una base ontológica, independiente de nuestra voluntad. Parte del hecho de que no nos hemos dado la existencia. Existimos, dependiendo de un plato de comida, de un poco de agua y de las condiciones ecológicas de la Tierra. En este sentido radical, somos pobres. La Tierra no es nuestra, ni la hemos creado. Somos huéspedes en ella, pasajeros de un viaje que va más allá. Más aún: humanamente dependemos de personas que nos acogen y que conviven con nosotros, con los altibajos propios de la condición humana. Somos todos interdependientes. Nadie vive en sí y para sí. Estamos siempre enredados en una red de relaciones que garantizan nuestra vida material, psicológica y espiritual. Por eso somos pobres y dependientes los unos de los otros.

Acoger esta condition humaine nos hace humildes y humanos. La arrogancia y la excesiva auto-afirmación no tienen cabida aquí porque no tienen base que las sustente. Esta situación nos invita a ser generosos. Si recibimos el ser, de los otros, debemos también darlo a los demás. Esta dependencia esencial nos hace gratos a Dios, al Universo, a la Tierra y a las personas que nos aceptan así como somos. Es la pobreza esencial. Este tipo de pobreza hizo a dom Pedro un obispo místico, agradecido por todas las cosas. También existe la pobreza evangélica, proclamada por Jesús como una de las bienaventuranzas. En la versión del evangelio de Mateo se dice: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (5,3). Este tipo de pobreza no está directamente vinculado al tener o al no tener, sino a un modo de ser, a una actitud que podríamos traducir por infancia espiritual. Pobreza aquí es sinónimo de humildad, desprendimiento, vacío interior, renuncia a toda voluntad de poder y de auto-afirmación. Implica la capacidad de vaciarse para acoger a Dios, y el reconocimiento de la naturaleza de la criatura, ante la riqueza del amor de Dios que se comunica gratuitamente. Lo opuesto a esta pobreza es el orgullo, la fanfarronería, la inflación del ego, y el encerramiento en sí mismo ante los demás y ante Dios.

Esta pobreza significó la experiencia espiritual del Jesús histórico: no sólo fue pobre materialmente y asumió la causa de los pobres, sino que también se hizo pobre en espíritu, pues “se aniquiló a sí mismo, asumiendo la condición de siervo; presentándose como simple hombre, se humilló, hecho obediente hasta la muerte, hasta la muerte de cruz “(Flp 2,7-9). Esta pobreza es el camino del evangelio, por eso se llama también pobreza evangélica, sugerida por San Pablo: “tened los mismos sentimientos que Cristo tuvo” (Flp 2,5).

El profeta Sofonías testimonia esta pobreza de espíritu cuando escribe: “Aquel día, no serás confundida, hija de Sión, a causa de todos los pecados que cometieron contra mí, jactanciosos y arrogantes; no te enorgullecerás ya en mi santo monte. Dejaré sobrevivir en medio de ti un pueblo pobre-humilde y modesto que pondrá su confianza en el nombre del Señor” (2,11-12).

Esta pobreza evangélica e infancia espiritual constituyen una de las irradiaciones más visibles y convincentes de la personalidad de Dom Pedro Casaldáliga, que aparece en su modo pobre pero siempre limpio de vestir, en su lenguaje inundado de humor aun cuando se hace crítico contundente de los desvaríos de la globalización económico-financiera y de la prepotencia neoliberal, o cuando proféticamente denuncia las visiones mediocres del gobierno central de la Iglesia frente a los desafíos de los condenados de la Tierra, o de cuestiones que conciernen a toda la humanidad. Esta actitud de pobreza se manifiesta ejemplarmente cuando en los encuentros con cristianos de base, generalmente pobres, se pone en medio de ellos y escucha atentamente lo que dicen, o cuando se sienta a los pies de conferencistas, sean teólogos, sociólogos o portadores de otro saber calificado, para escucharlos, anotar sus pensamientos y humildemente formular preguntas. Esta apertura revela un vaciamiento interior que lo hace capaz de continumente aprender y hacer sus sabias ponderaciones sobre los caminos de la Iglesia, de América Latina, de Brasil y del mundo.

Cuando los actuales tiempos perturbados hayan pasado, cuando las desconfianzas y las mezquindades hayan sido tragadas por la vorágine del tiempo, cuando miremos hacia atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los inicios del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber atravesado nubes, soportado oscuridad y vencido tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hizo compatriota, lejano se hizo cercano, y se hizo hermano de todos, hermano universal: dom Pedro Casaldáliga, que cumple hoy noventa años.
Leonardo BOFF, 1938, teólogo, filósofo y escritor, que se dejó fascinar e inspirar por Dom Pedro Casaldáliga.

1978-2018, cuarenta años de la fundación de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld en el Poblado de San Francisco (Huercal-Overa, provincia de Almería- España) y hoy extendida por doce países.

PDF: NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 204

Nostalgia de Dios. Silvano de Monte Athos.

Introducción a cargo de Adalberto Mainardi
Ed. Qiqajon. Comunitá di Bose. 2011

COLECCIÓN ESPIRITUALIDAD Nº 1

Nadie canta con tal pureza,
como quien está en el infierno más profundo;
aquello que nosotros creemos que es el canto de los ángeles,
es el canto de ellos.” Franz Kafka

El libro que hizo conocer al mundo la experiencia de vida y de oración del starets Silouan del Monte Athos (1866-1938) apareció en ruso en París, poco después del fin de la segunda guerra mundial, en dos volúmenes ciclostilados, uno por cada una de las dos partes en la cual se dividía: “Vida y doctrina del starets” y “Escritos del starets Silouan”. Su autor y editor, el Hieromonje Sofronio (Sergej Sacharov, 1896-1993), consideraba haber escrito un trabajo “destinado, por su contenido, a un estrecho círculo de personas”, interesadas en el tema de la ascesis cristiana. Pero en poco tiempo se multiplicaron las traducciones en inglés, alemán, francés, griego moderno, serbio, italiano, catalán, árabe… Diez años después de la publicación del libro de Sofronio, Thomás Merton podía escribir que Silouan, “este extraordinario starets que luchó por años contra la desesperación”, había sido quizás “el monje más auténtico del siglo XX”.

Leer el documento completo (PDF): CUADERNO Nº 1