NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 189

¿Cómo resumir con palabras la espiritualidad del Hermano Universal, Carlos de Foucauld? ¿Cómo internarse en el espíritu de un Santo Varón? Se pudiera intentar, en vez de discursos retóricos, ofrecer a los hambrientos, a los sedientos de cielo, pistas que los conduzcan al manantial, al árbol. Estas pistas serían palabras-semillas: desierto, pobreza, abajamiento, abyección, oración contemplativa, silencio. Palabras-Gestos de vida: conversión, clausura sin claustro, inmolación, redención, amor de corazón, convivencia con nómadas, estancia en la nada, adoración permanente, bautismo de fuego: una bala en su cabeza de nimbo angélico… Por dar extrema síntesis a su espiritualidad, se podría incluso trazar en la arena el emblema de su pechera: la Cruz clava en el valle intramontano de las aurículas del Corazón de Jesús.

La espiritualidad del Padre Carlos de Foucauld es la del último más contemporáneo de los Padres del Yermo, que fue llamado por Dios a vivir para sembrar la Presencia en todo lugar del mundo; hasta el último confín. Él quería ser el último, pero sabía que el último lugar nadie puede arrebatárselo a Jesús; quien es a la vez el Buen Pastor y la oveja noventa y nueve, la cien: en verdad el Alfa y la Omega.

Es el P. de Foucauld adelantado y continuador de Su obra en lo oculto de todo Nazaret. Es un discípulo actualizador, un cristo pequeñito. No nos detengamos en peripecias, ni descripciones sensuales de su devenir; es imprescindible ir a la esencia, si de espiritualidad se trata. No veamos lo espiritual en términos blandos, sino en su sentido fuerte “animado del Espíritu Santo”, porque animado por Él vivió toda su vida el P. Carlos de Foucauld (Estrasburgo 15 septiembre 1858- Tamanrasset 1º diciembre 1916; Francia-Sahara Argelino).

No intentemos fijar etapas con precisión: la de su orfandad, la de su expedición por Marruecos, la del militar en Argel, la del noble de vida galante en París, la de su conversión, la de su ordenación: benedictino, trapense, jadinero de las Clarisas de Nazaret y Jerusalén; la del sacerdote del Gesto Oculto que siembra la Presencia, entre los tuaregs, en lo más árido del Sáhara… Todo itinerario espiritual es, en definitiva, el continum de una búsqueda a Él que Desde Siempre, nos busca.

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Boletín nº 86 SEPTIEMBRE 2017

ÍNDICE

EDITORIAL — 4
Hay una misión ‘posible’ en Mindanao, entre cristianos y musulmanes — 5
Refugiados: Una oportunidad para crecer juntos — 9
Entrevista con Pablo D´Ors — 12
ISLAM: El diálogo interreligioso como forma de construir la paz — 16
RESEÑA EDITORIAL. — 18
OREMOS: — 20

PDF: Boletín nº 86 SEPTIEMBRE 2017

Noticias y comunicaciones N° 185

«Rezar» («orar») siempre ha sido la práctica religiosa por excelencia en nuestra sociedad hasta los últimos tiempos. Pero parece que cada vez se habla más de «meditar», una práctica que suele asociarse a la espiritualidad más bien que a la religión. Aquí nos preguntamos: ¿rezar y meditar son o no son una misma cosa? ¿Qué caracteriza, necesita y fomenta cada una de estas prácticas? ¿Se complementan o son incompatibles? Responden a estas preguntas practicantes experimentados de diferentes tradiciones.

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Boletín Ecuménico Horeb Carlos de Foucauld, n° 84

ÍNDICE

  • EDITORIAL … 4
  • LA IGLESIA CATÓLICA EN BRASIL INICIA EL AÑO DEL LAICADO … 5
  • LOS OBISPOS DE VENEZUELA CONTRA LA VIOLENCIA. … 7
  • LLAMAMIENTO DEL CMI POR LA PAZ … 10
  • UN MODELO TENTATIVO DESDE BURKINA FASO … 11
  • ECUMENISMO HUMANISTA … 13
  • ENTREGA DEL II PREMIO INTERNACIONAL TERESA DE JESÚS Y EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO … 19
  • JUDÍOS, CRISTIANOS Y MUSULMANES, JUNTOS CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO … 20
  • NOVEDAD EDITORIAL: “COLECCIÓN ESPIRITUALIDAD” … 22
  • OREMOS: … 24

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NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 181 (17 de julio de 2017)

El hermano Rogelio Bernal nos hace llegar este escrito del padre  Carlos Manuel Martínez, que es de interés:

INVITACIÓN A LA SANTIDAD. ¿SER SANTO YO?

Los santos son los hombres y mujeres más inteligentes, o los que han usado mejor la inteligencia; los que han realizado un negocio redondo, los que han logrado lo único necesario. Recordemos las palabras de Jesús: “¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? O estas otras: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Los santos son los que han obtenido el ciento por uno y la vida eterna en grado perfecto.

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Boletín Ecuménico Horeb Carlos de Foucauld – Nº 84 Julio 2017

ÍNDICE

  • EDITORIAL …… 3
  • CRISTIANOS Y MUSULMANES EN EL CAMINO PARA LA PAZ …… 5
  • EN EL CORAZÓN DE ÁFRICA Y ÁFRICA EN EL CORAZÓN …… 8
  • ENTREVISTA AL REVERENDO FRANK DE NULLY BROWN …… 12
  • LOS GEDEONES INTERNACIONALES …… 16
  • ENTREVISTA A LA PASTORA ROMI BENCKE …… 20
  • RABINOS ESTADOUNIDENSES POR LA PAZ EN PALESTINA …… 29
  • MENSAJE DE MONS. SANTIAGO AGRELO AL INICIO DEL RAMADÁN …… 31
  • EL G7 DEBE ABORDAR LA CUESTIÓN DEL HAMBRE EN EL MUNDO …… 34
  • UN LIBRO: BIOGRAFÍAS DESDE LA NECESIDAD …… 39
  • LLAMAMIENTO A UN CRISTIANO ADULTO …… 43
  • CALENDARIO PRURICULTURAL JULIO …… 52
  • OREMOS …… 54

Boletín completo: Boletín nº 84 julio 2017

Boletín nº 83, Junio de 2017

ÍNDICE

  • Editorial.
  • Entrevista al Padre Solalinde, candidato al Premio Nobel de la Paz 2017. (Páginas 5 a la 19)
  • Un libro: “Una hermosa aventura” de José Luís Vázquez Borau.
  • Conferencia Internacional sobre la Paz en Al-Azahar, Egipto.
  • Jornada sobre Protestantismo en Ateneo de Madrid, Misioneras de la Unidad.
  • El odio entre las religiones es idea de los terroristas, Salvatore Cernuzio.
  • Ecos de los Viajes Apostólicos. Oración ecuménica y Homilía del Papa en El Cairo – Egipto. Homilía del Papa en Fátima – Portugal. (Páginas 27 a la 35)
  • Pentecostés 2017.
  • Mensaje de los Presidentes del Consejo Mundial de Iglesias.
  • Papa Francisco: Docilidad al Espíritu Santo para tener bondad.
  • Oramos.
  • Cambios en la Dirección del Boletín.
  • Despedida del Director Víctor José Viciano Climent.
  • Nuevo Consejo Editorial

PDF: Boletín nº 83 junio 2017 PDF

NOTICIAS Y COMUNICACIONES Nº 180

Del hermano Alois, prior de Taizé

“En muchas regiones del mundo, cuando llega la fiesta de Pentecostés la naturaleza se vuelve hermosa. La primavera estalla, se anuncia ya el verano, el trigo crece y el viento se divierte jugando con las espigas como si fuese él quien las hace crecer. Para el pueblo judío, la fiesta de Pentecostés, Shavuot, era una acción de gracias por los trigos maduros. En muchas de sus parábolas, Jesús habla del Reino de Dios que viene a través de una maduración. Pentecostés anuncia el tiempo de cosechar.

Pero Pentecostés es también la irrupción de la novedad, de lo inesperado. Lo que ocurrió en el Sinaí fue como una prefiguración que, según la fe cristiana, encuentra ahora su cumplimiento. Dios hace conocer su voluntad, por lo que su Ley no se escribirá más sobre tablas de piedra, sino en los corazones. Ya no es únicamente Moisés el que está delante de Dios, el fuego del Espíritu desciende sobre cada uno. Por el Espíritu Santo, Dios viene a habitar en nosotros. Él está aquí sin intermediarios. Es para hacernos entrar en una relación personal con Dios la razón por la que el Espíritu Santo nos es dado.

Si el Espíritu Santo permanece a menudo discreto, sin pretender intervenir, es porque no quiere ocupar nuestro lugar, sino fortificar nuestra persona. En lo profundo de nuestro ser, él dice incansablemente el sí de Dios a nuestra existencia. Así, esta es una plegaria accesible a cada uno: “¡Que tu aliento de bondad me guíe!” (Salmo 143,10). Llevados por ese aliento podemos avanzar.

Al final de su vida, el hermano Roger dirigía sus oraciones, con mucha frecuencia, al Espíritu Santo. Quería inculcarnos la confianza en su presencia invisible. Sabía que el combate interior para abandonarse al soplo del Espíritu y creer en el amor de Dios es decisivo en una vida humana.

Durante mi estancia con mis hermanos, que viven en Corea, fuimos a un monasterio budista. Recibimos allí una acogida muy fraternal. Sentí una gran admiración por esos monjes budistas que buscan con coraje ser consecuentes con sus creencias. Hacen un esfuerzo enorme para salir de sí mismos y abrirse a una realidad más grande que ellos, al absoluto. Han desarrollado una profunda sabiduría, una búsqueda de la misericordia que compartimos con ellos.

Pero ¿cómo pueden hacerlo, me preguntaba, sin creer en un Dios que los ama personalmente? Su compromiso implica una soledad extrema. Nosotros, como cristianos, creemos que el Espíritu Santo nos habita, Cristo nos ha enseñado a dirigirnos a Dios diciéndole: “Tú”. Es un paso enorme, inimaginable para una gran parte de la humanidad.

Volví de allí con un nuevo asombro por la revelación traída por Cristo y me dije: ¿no es urgente, para nosotros los cristianos, tener más confianza en la presencia del Espíritu Santo y mostrar con nuestra vida que está actuando en el mundo?

Comencemos por profundizar el misterio de comunión que nos une. Cuando juntos nos volvemos hacia Cristo, en una oración común, el Espíritu Santo nos reúne en esta única comunión que es la Iglesia y nos concede nacer a una vida nueva.

El don del Espíritu Santo está unido al perdón. Cristo resucitado dice a los suyos: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados” (Juan 20,22-23). La Iglesia es ante todo una comunión de perdón. Cuando comprendemos que Dios nos da su perdón, nos volvemos capaces de darlo también a los demás. Por supuesto, nuestras comunidades, nuestras parroquias están siempre desprovistas y lejos de aquello que soñamos de ellas. Pero el Espíritu Santo está continuamente presente en la Iglesia y nos hace avanzar en el camino del perdón.

Si Cristo nos envía a proclamar la Buena Nueva al mundo entero, él nos pide también discernir los signos de su presencia allí donde él nos precede. Los primeros cristianos se quedaron sorprendidos al descubrir la presencia del Espíritu allí donde no lo esperaban (ver Hechos 10). Jesús mismo se conmovió por la confianza tenaz de una madre griega (Marcos 7,24-30) y por la fe de un soldado romano (Lucas 7,1-10) ¿Somos capaces de sorprendernos reconociendo las expectativas espirituales de nuestros contemporáneos?

Cuando un día fui a visitar a mis hermanos que viven en Dakar, Senegal, quedé impresionado al ver la amistad que se ha creado en el barrio entre ellos y algunos musulmanes. Cuando me iba a ir, llegó un hombre mayor, musulmán, muy bien vestido. Al principio lo confundí con un dignatario, pero era el abuelo de una familia vecina que quería decirme lo felices que les hacía que los hermanos estuvieran allí. Le respondí: “La alegría de los hermanos es más grande que la vuestra”. Me contestó firmemente: “No, es nuestra alegría la que es mayor”.

Dejemos crecer en nuestras vidas los frutos del Espíritu: “Amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, confianza en los otros, dulzura, dominio de sí” (Calatas 5,22-23). El Espíritu nos encamina hacia los otros y, sobre todo, a los más abandonados. En una solidaridad concreta con los más desfavorecidos, la luz del Espíritu Santo puede inundar nuestra vida.

Sí, el Espíritu Santo está actuando hoy. Él renueva sin cesar el amor de Dios en nuestro corazón. Dichoso quien no se abandona al miedo, sino a la inspiración del Espíritu Santo. Él es también el agua viva, el Espíritu de paz que puede vivificar nuestro corazón y comunicarse, a través de nosotros, al mundo entero”.

(Atreverse a creer, Editorial Perpetuo Socorro, págs.79-83)

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Noticias y comunicaciones Nº 178

Queridos hermanos y hermanas: Paz y Alegría!!!

Hoy os presento una recensión del libro De tu hermano musulmán, publicada en la revista Vida Nueva nº 372, y una carta ficticia de Carlos de Foucauld al autor del libro, Dídac P. Lagarriga, leida el día 28 de febrero en la Librería Claret de Barcelona, en un coloquio a propósito del mismo.

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