Cuaresma 2024 Reflexiones e invitación a la Revisión de Vida. Aurelio SANZ BAEZA

Nos encontramos en un tiempo de gracia, de comunión con todas las personas de nuestro mundo que desean la paz, la concordia, la solidaridad hecha realidad con la humanidad que sufre. Nos encontramos también en un tiempo convulso, de inseguridades, de resoluciones pendientes de conflictos, de explotaciones humanas en sus diversas formas.
Son llamadas permanentes ante las cuales nos sentimos impotentes muchas veces.

También nuestra vida personal se ve afectada por todo lo de nuestro entorno, por el trabajo o el estrés de múltiples actividades, buscando más horas a cada día, o la inactividad por la edad, el cansancio, la enfermedad…

La palabra CONVERSIÓN viene de nuevo a nosotros en este tiempo, y podemos dejarla como en tiempo de Navidad como un adorno que acompaña la estación del año, porque es actitud necesaria para celebrar la Pascua, una de resurrección y otra de nacimiento. Es decir, que la conversión se puede quedar en un tópico que se repite anualmente, y pasar por nuestra vida como la curación de un resfriado o poco más.

Si observamos la conversión de Carlos de FOUCAULD, además de su personalidad, su pasado más reciente y su biografía hasta ese momento, hay una acción de Dios, que llama a su hijo, que pone en su camino a Henri HUVELIN, que cuenta con el apoyo espiritual de parte de su familia, tan angustiada por ese hermano, primo, tan inteligente y creador que resulta difícil comprender.

Ante esto, podríamos hacernos estas reflexiones:

1 ¿En qué aspectos de mi vida, de mi espiritualidad, de mi trabajo ordinario y de mis relaciones con los demás necesito cambios? ¿Me he acomodado a estar como siempre o siento que así no funciono bien? ¿Doy la cara por los demás, por el papa Francisco, por mis compañeros curas? ¿Doy la cara por los pobres que están conmigo?

2 La amistad con Dios, mi relación con él en la oración, en la celebración de la eucaristía o la Liturgia de las Horas, ¿está marcada por el rito repetitivo, rutinario, ordenado, o es expresión diaria, del presente, de mi momento actual y del mundo, con las inquietudes o alegrías del día? La adoración, la escucha de la Palabra, ¿qué lugar y tiempo ocupan en mi vida diaria? ¿Tengo tiempo para casi todo menos para orar y contemplar? La jornada de desierto, ¿es una prioridad? ¿Tengo, pereza, miedo…?

3 Cuando en un aparato electrónico son bastantes los cables de conexión y no acertamos dónde va uno y el otro, ¿cómo conecto desde mi buena voluntad en mi corazón la llamada de Jesús a trabajar en su Reino, la urgencia de respuestas desde mí mismo ante los conflictos humanos que hay cerca o lejos de mí? ¿Tengo capacidad de escucha a quien me necesita?

La Cuaresma es tiempo de conversión, No hagamos un mito o una idea más, o un adorno en nuestro conjunto de ser creyentes, fácil de explicar a los demás, pero difícil de afrontar interiormente.

Aurelio SANZ BAEZA,
fraternidad de Murcia

Febrero 2024


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Sinodalidad y proceso sinodal, promesa para el Tercer Milenio. Fausto FRANCO MARTÍNEZ

El enfoque sinodal es algo que nuestro mundo de hoy necesita urgentemente. En vez de perseguir la confrontación declarando la guerra y buscando vencer al otro, hacen falta procesos que permitan que las diferencias se expresen, se escuchen y maduren para así poder caminar juntos sin necesidad de aniquilar a nadie. Es una tarea difícil; implica paciencia y compromiso con el otro. Construimos un pueblo no con armas de guerra, sino en la tensión fructífera de caminar juntos.

Esta charla se impartió en Becerril de la Sierra (Madrid) en septiembre de 2021 en una convivencia del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME)

El sueño de la sinodalidad

El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Se trata de la llamada de Dios a la Iglesia de nuestro tiempo, que tiene estas sombras: Falta de fe y corrupción. También abuso sexual, abuso de poder y abuso de conciencia perpetrado por un número importante de clérigos y consagrados. Esquemas y estructuras medievales y usos y costumbres fosilizadas e innamovibles.

El camino de la sinodalidad

En una Iglesia sinodal todos los bautizados son corresponsables, todos evangelizadores. Todo el Pueblo de Dios comparte una dignidad y una vocación común. Son sujetos activos de la evangelización. Este es el presupuesto indispensable para un nuevo impulso misionero que involucre a todo el Pueblo de Dios.

La sinodalidad obliga a revisar las estructuras eclesiales. Será necesario cambiar toda una serie de moldes y mecanismos jurídicos y pastorales que han perdido su razón de ser con el paso de los tiempos, que no sirven más pero sin embargo continúan hasta hoy intangibles.

La sinodalidad es profecía para el mundo. Además de un modo de ser eclesial, la sinodalidad vivida es una profecía para el mundo de hoy, abre nuevos caminos e indica nuevas metas para la humanidad.

Un proceso sinodal inédito

La particularidad de este proceso sinodal es que nunca antes se había planteado un sínodo con estas características. Algunos comentaristas se atreven a decir que es como un Vaticano III.

La sinodalidad no es un tema más. En los Sínodos anteriores se abordaron diversos temas de la vida de la Iglesia. En este Sínodo se va a plantear su misma vida, su esencia.

Escuchar al Pueblo de Dios no es un simple escuchar a las personas. La opción de consultar al Pueblo de Dios es fruto de redescubrir el valor insustituible del Sensus fidei Fidelium debido a la presencia del espíritu Santo en ellos. Por tanto se trata de escuchar la voz de Dios. Escuchar lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia.

Objetivos del proceso sinodal

La finalidad última de este Proceso no es sacar un documento. Va mucho más allá.

En primer lugar promover la conversión sinodal de toda la Iglesia. Es urgente un cambio de mentalidad en cada uno de los bautizados. Hay que vivir la experiencia de la sinodalidad en el día a día, como nuevo talante eclesial.

No basta la conversión personal. Es urgente dejar de lado vijos esquemas y engranajes del pasado y proponer nuevas herramientas que sirvan para mantener la transparencia del evangelio en nuestro mundo de hoy.

Desafíos que el proceso sinodal ha de afrontar

El clericalismo es el número uno de la Iglesia, que se partió en dos: De un lado la jerarquía-Papa-Obispos-Sacerdotes-, y del otro los fieles.

Hay asignaturas pendientes; por ejemplo el papel de la mujer en la Iglesia y la ley del celibato presbiteral; la postura a tomar con los miembros del colectivo LGTBIQ o la elección de los nuevos pastores, etc.

Perspectivas-Actitudes vitales

Diagnóstico global: O se da un cambio en los planteamientos de la Iglesia de manera real, visible y comprobable, o en el caso contrario, los fieles seguirán viendo a la Iglesia como presuntuosa, autoritaria y obsoleta.

Hay que confiar en la acción del Espíritu. Creer y esperar a pesar de todo.

Hay que dar primacía a los pobres. Una Iglesia pobre y para los pobres. Interesados en el cuidado de la creación, de la casa común.

Prestar atención al susurro del Espíritu en los acontecimientos.

Abiertos a nuevas ideas y nuevas propuestas, aun con el riesgo de equivocarnos.

Ser soñadores arriesgados. Los sueños soñados por muchos, tarde o temprano se hacen realidad.

Ser servidores esperanzados: Mediante nuestro interés e implicación personal todo este proceso sinodal, con nuestra oración y con nuestra participación en el ambiente donde nos encontramos, todos y cada uno de nosotros podemos contribuir a la renovación-reforma de la Iglesia según el Evangelio. Esta es la mejor manera de ser misioneros.


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¡QUÉ BIEN ESTAMOS! Juan Carlos MARTÍNEZ, Ana URDIALES

Dado que formamos una familia numerosa de Cartagena, España, el año 2020 fue una oportunidad estupenda, porque “gracias” a la pandemia de Covid, al obligado confinamiento y a las restricciones de horario en las calles, pudimos pasar más tiempo disfrutando juntos que de ordinario.

Pero llegó 2021 y, cuando parecía que se comenzaba a controlar la pandemia, se inició una secuencia de sucesos, que amenazaban con hacer tambalear la paz familiar. Ahí es donde nuestra frase ¡Qué bien estamos! cobró más sentido que nunca. Esta frase, es para nosotros una forma de dar gracias a Dios y, también, una expresión de abandono, porque tenemos la plena convicción de que estamos bien porque estamos en las mejores manos, que son las de Dios. Todos sabemos lo que Carlos de Foucauld quiere expresar en la Oración de Abandono, y que es una puerta a la esperanza.


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SER FELICES COMO SACERDOTES. Cardenal Lazzaro YOU HUENG-SIK

Queridísimos hermanos sacerdotes:

Ante todo un GRACIAS por vuestra presencia aquí, pero mucho más por vuestro servicio al Pueblo de Dios, vuestra entrega al pueblo que os está encomendado, día tras día y especialmente en la reciente pandemia que ha sido para nosotros, ministros de Dios, un tiempo que nos ha puesto a dura prueba a todos.

Estoy feliz de poderme encontrar hoy con vosotros y tener esta oportunidad de mirar junto a vosotros a mi vida y a nuestra vida. Os hablo con el corazón abierto, sin formalidades, y por lo tanto comienzo por contaros en primer lugar algo sobre mí y también después de eso, de vez en cuando compartiré con vosotros algo sobre mi vida.

Una opción que debe ser renovada siempre

Cuando el Papa Francisco me dijo en abril de 2021 que quería llamarme a Roma para hacerme Prefecto del Dicasterio para el Clero, me llevé un susto. Nunca habría imaginado trabajar un día en el Vaticano, lejos de mi tierra y lejos de mi gente. En Corea yo era un obispo feliz, comprometido junto con mi diócesis en un camino prometedor tras las huellas de nuestros mártires. El Papa Francisco había venido a nosotros en la diócesis para la Jornada de la Juventud Asiática y habían surgido iniciativas interesantes. También habíamos realizado un Sínodo diocesano que acercó a sacerdotes y laicos, y yo estaba construyendo una nueva Curia diocesana.

Y llegó esta llamada, esta petición del Papa. Le dije: “Pero yo soy un campesino, hijo de campesinos”. El Papa no se dejó impresionar por eso.


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