La puerta abierta. Jesús CERVERA

LA PUERTA DE LA CASA

Al principio, durante los primeros meses de vivir en El Meniaa, Argelia, junto a la tumba de Carlos de FOUCAULD, yo dejaba abierta la puerta de la casa; la dejaba abierta unas horas por la mañana, con la finalidad de que los vecinos vieran que era una casa normal, sin secretos. Incluso al entrar el coche dejaba la puerta del garaje abierta con la misma finalidad.

Lo hacía también como signo de confianza en el vecindario. Y que cualquiera supiera que la antigua casa de los padres misioneros (Dar Leclerc) estaba otra vez habitada.

Algún vecino entraba, y me llamaba para advertirme que me había olvidado de cerrar la puerta; otros venían avisándome de que tuviese cuidado con los ladrones …

Después de algunos meses y hasta hoy, dejo la puerta abierta siempre que puedo, muchas horas al día, como signo de disponibilidad: mi puerta está abierta para quien me necesite!!!

Y algunos entran y saludan, otros me piden algo: limosna, alimentos… Incluso alguien al ver la puerta abierta entran a pedir información de donde vive fulano o zutano, o dónde está la

oficina de Enseñanza para recoger los diplomas de bachillerato y F P (muy cerquita de casa)

También me ha ocurrido que alguien ha entrado a obsequiarme con alguna fruta (limones o dátiles) … he ganado mucho con la puerta abierta … salgo ganando yo.

LAS LLAMADAS A LA ORACIÓN DE LA MEZQUITA

Desde que empezó el cobid (marzo 2020) cuando oigo esta llamada del Almuecin, de la noche (ahora comienzos de noviembre es sobre las 20’30h) me pongo en silencio y oración, y leo el evangelio del día siguiente.

También por la mañana, me levanto con la llamada a la oración antes del amanecer (ahora es unos minutos antes de las 06h).

Es una forma de estar más unido y en comunión con este pueblo que reza al único Dios.

SER HARRAGA

Hay algunos jóvenes que me comentan y me preguntan para ir España o Europa. A todos les digo que no es un buen momento para convertirse en “Harraga” (la palabra que usan para los jóvenes que van en pateras), ya que eso es una aventura de muerte. Les advierto que las leyes de Europa y España no ayudan a entrar y vivir en Europa a los jóvenes trabajadores pobres, y que si consiguen entrar no van a poder trabajar e integrarse en esa sociedad en varios años.

La mayoría insiste en que no tienen otro camino que salir de Argelia para labrarse un futuro. Y yo les insisto en que todo lo que planean, el tiempo que dedican a soñar sueños imposibles lejos de aquí, así como el dinero que se van a gastar en ese arriesgado viaje, Todos los recursos deberían intentar invertirlos en su futuro aquí mismo.

El tiempo planificando los sueños y el dinero en su propia formación.

Pensar y planificar su futuro aquí, acompañados por su familia y sus amigos.

Jesús CERVERA, fraternidad sacerdotal de Valencia

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