“En el itinerario de tu corazón hacia Dios, el desierto será indispensable para ti. Entra en él, a pie descalzo, disponible para encontrar la voluntad de Dios para ti, en el misterio del Reino…”
CONTEMPLAR EN EL DESIERTO
Seguir al Maestro por los caminos de Galilea…
El desierto no es sólo un lugar al que se va.
Es un espacio interior donde aprendemos a escuchar.
En el silencio, comienzan a caer nuestras seguridades.
En el silencio, aparecen nuestras resistencias.
En el silencio, también se revela la voz suave del Padre. Jesús no fue al desierto a hacer cosas.
Fue a estar.
Fue a escuchar.
Fue a dejar que el Espíritu ordenara su corazón antes de comenzar su misión.
La contemplación no es evasión.
Es disponibilidad.
Es aprender a quedarnos.
A no huir.
A no llenar el vacío con palabras innecesarias.
Entremos.
ESCUCHAR EN EL DESIERTO
Entra despacio.
El desierto no se conquista,
se recibe.
No traigas discursos,
no traigas certezas,
no traigas ruido.
Aquí el viento desarma las palabras
y la arena cubre las máscaras.
Escuchar
es quedarse
cuando todo invita a huir.
Escuchar
es aceptar la propia pobreza
sin maquillarla de espiritualidad.
En el desierto
la voz de Dios
no grita,
susurra.
Habla donde duele.
Habla donde temes.
Habla donde aún no quieres entregar.
📃 PDF: Desierto, Franz JALICS es



