Noticias y Comunicaciones nº 327

¿Qué características tiene la maldad?

La maldad humana existe y se caracteriza por buscar en todo momento el propio beneficio. En principio el ser humano está orientado biológicamente hacia la sociabilidad, hacia la empatía y el cuidado de los suyos. De esta manera sobrevivimos como grupo y avanzamos como especie. Pero hay algo que también sabemos: la maldad humana existe. A lo largo de la historia hemos conocido asesinos en masa y también a esos que fueron perpetradores del mal, personajes que impulsaron a otros a cometer violentos crímenes. Ahora bien, la maldad es sibilina, silenciosa y a menudo no tan llamativa como las dramáticas historias que nos dejaron estos nombres ya míticos en la literatura de lo criminal. Porque si hay algo que todos sabemos es que el mal se aprecia también en ciertas figuras más cercanas: en directivos de empresa, en las esferas políticas, en esos padres o esas madres que maltratan a sus hijos y hasta en esos niños que acosan, humillan y agreden a sus compañeros de clase. Los neurólogos, psiquiatras y psicólogos se han preguntado siempre si no puede existir un eje común que explique buena parte de esos comportamientos. Parece ser que sí. De hecho, en 2018, una investigación de científicos daneses y alemanes identificaba el origen común de la maldad humana. Le llamaron Factor D o «factor oscuro de la personalidad». Los seres humanos con sobreabundancia de Factor D piensan solo en ellos mismos y no les importan las consecuencias de sus acciones, malintencionadas o el daño que puedan infligir a los demás. Los hay que llegan a disfrutar con los perjuicios que causan a los demás.

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