Equipo Nacional de la Fraternidad de Chile, mayo 2016

9 de Mayo 2016

Juan Barraza (responsable regional) , Jorge Murillo, Armando Vergara y Víctor Godoy (secretario)

1. Encuentro

Partimos nuestro primer encuentro del Equipo Nacional con el oído puesto en el Evangelio de Jesús. Por eso compartimos en torno a la Buena Nueva que la Iglesia nos proponía para la Solemnidad de la Ascensión. Y dentro de lo que la lectura nos generaba, dijimos:

  • Tenemos la certeza de que Él ha vencido al mundo. Por lo tanto, tiene eco el “ánimo” que dice Jesús a sus discípulos.
  • Hay que hablar con claridad, tal como lo hizo Jesús con los suyos.
  • No estamos solos, pues Jesús nos prometió que se quedaría con los suyos y que enviaría SU Espíritu.
  • La fiesta de la Ascensión es la fiesta de “los maduros en la fe”, de los que han transitado a ser “adultos en la fe”.

2. ¿Cómo vemos nuestra Fraternidad hoy?.

Nos dimos un largo momento de reflexión en torno a mirar nuestra Fraternidad y el camino que hemos hecho en estos últimos años. Esto lo hicimos para detenernos a contemplar las muchas cosas que se han realizado, qué ha aportado cada Equipo Nacional (especialmente los dos períodos anteriores) y qué podemos aportar como nuevo Equipo Nacional. De esta manera, algunas de las ideas que compartimos fueron las siguientes.:

  • Se ha logrado configurar un “nuevo rostro de la Fraternidad”, en donde se destaca la diferencia de seguir en los IDEALES, dejando un poco los IDEALISMOS (ideologías mal entendidas). Así, se ve que hemos podido enfrentar nuestra actual realidad como sacerdotes pertenecientes a este tiempo, que miramos el pasado con gran admiración, pero que no nos deseamos quedar pegado en él, sino que queremos responder a nuestro hoy y a nuestras necesidades de hoy.
  • Vinculado a lo anterior, se ha podido superar la mentalidad “clandesta”, la mal interpretación que se ha dado por tanto tiempo en la espiritualidad de Foucauld en donde se confunde el ser “semilla que cae en tierra y muere” a no ser percibidos. Vemos que nos hemos podido mostrar sanamente, y creer con firmeza que nuestra espiritualidad es un aporte para nuestro tiempo y que, por lo tanto, debemos mostrarla, no para hacer proselitismo, sino para que otros también la conozcan.
  • De ahí que consideramos -en conceptos- que el aporte de los equipos nacionales -anteriores al actual aportaron- en lo siguiente: Equipo Nacional con Jorge Murillo como responsable = VISIBILIZAR (salir de la “clandestinidad”); Equipo Nacional con Fernando Tapia como responsable = ORGANIZAR (fortalecer la vivencias de los medios que tenemos como Fraternidad).

3. Lluvia de ideas:

Así, considerando los enormes aportes que han significado los Equipos Nacionales ya mencionados en el punto anterior, dimos una lluvia de ideas que nos permitan ir descubriendo cuál podría ser nuestro aporte para los próximos 6 años. De este momento surgió lo siguiente:

  • Vemos que nuestra fraternidad es un grupo heterogéneo, y esto es un gran plus como también una gran realidad. NO SOMOS IGUALES ni tenemos exactas mismas búsquedas.
  • Tenemos que saber distinguir entre el MODELO y el IDEAL, atendiendo también a que los caminos hacia nuestro fin -como Fraternidad- son distintos, al igual que las búsquedas o llamados particulares de cada uno de los miembros de nuestras Fraternidades.
  • Por este motivo, creemos que uno de los aportes para nuestro tiempo y que como nuevo Equipo Nacional es afirmarnos en la idea de crecer en una “espiritualidad para la libertad”. Es decir, ya hemos logrado mayor visibilización y una buena orgánica; ahora queremos que esto se viva en una libertad que nos permita no aferrarnos a los medios -teniéndolos muy presentes- sino siempre abiertos a discernir lo más favorable para el presente. En este sentido, tenemos que volver a la figura de Foucauld que -habiendo armado hasta una regla y estipulando un estilo de vida bastante claro y determinado- no le resultó. En otras palabras, seguimos a un “fracasado” y no por ello a alguien que no diera frutos. Y si se trata de seguir los MANDATOS de Foucauld, podemos recoger los 2 más importantes: 1) gritar el Evangelio con la vida, y 2) no ser perros mudos ni centinelas dormidos.
  • De esta manera, en lo que se refiere a gritar el Evangelio con nuestra vida, y en sintonía con la propuesta evangelizadora del Papa Francisco, creemos que es un gran aporte a nuestro presbiterio el que manifestemos con la vida la “alegría”. Nos sentimos llamados a ser LOS ALEGRES.
  • Por lo tanto, con todo lo que hemos dicho anteriormente, vemos que como Fraternidad es el tiempo de: LIBERTAD, PROFETISMO, CREERLE A FOUCAULD, ATREVIMIENTO, DESMITIFICAR Y TRANSPARENCIA. Sobre estos últimos conceptos, queremos destacar que tenemos un idea y un modelo en nuestros medios, pero que podemos reconocer que no los vivimos radicalmente porque nos cuesta. A eso nos referimos con desmitificar, pues hay una imagen que se proyecta a los que no son miembros de nuestras fraternidades y que nos consideran como los “admirables, pero no imitables”, debido a que nuestro estilo pareciese ser muy radical e imposible de vivir si no se tiene “el carisma”. Pero Lo mismo se ve con la pobreza y con la opción por los pobres. Sin embargo, la realidad nos manifiesta que en estas opciones que intentamos vivir, igualmente hay dificultades para llevarla a cabo y que tenemos nuestras inconsecuencias e incoherencias, que no nos hacen menos, sino que nos permiten seguir creciendo. Y esto también es necesario manifestarlo y expresarlo en transparencia, pues es un punto de entrada para los que justamente sienten sintonía con la espiritualidad, pero se consideran incapaces de vivirlas. En otras palabras, nuestra propia debilidad también manifestada, se convierte en lugar de acogida y encuentro con los otros.

Por otro lado, vemos la necesidad de respetar el lento caminar de la gente y de los que somos parte de esta espiritualidad particular de nuestra Iglesia. Queremos seguir en continuidad con el programa pastoral que se ha ido realizando con los dos equipos nacionales anteriores. Nos vemos como continuadores de lo ya realizado; incluso más, somos fruto de ese caminar. Pero también queremos crecer en la APERTURA a la libertad, a la INTEGRACIÓN de todos y de todo lo que aporta a ser radicales seguidores de Jesús. Queremos ir dejando el CLERICALISMO que también nos pesa en el interior de nuestra Fraternidad (somos parte de una Iglesia que -tal como lo ha denunciado el Papa Francisco- vive aún en un clericalismo dañino). Vemos la necesidad, por ejemplo, de que en la Liturgia nos abramos a los distintos estilos, que se respeten los distintos estilos. No hay mejores ni peores. Todo aporta. Otro ej., porqué no hacer cada vez más encuentros con otros que ni pertenecen a nuestra Fraternidad o son parte de la Familia de Foucauld.

Por último, vemos que tenemos frente a nosotros tiempos significativos que se dan por testigos significativos: Papa Francisco, Enrique Álvear, Rutilio el Grande, Mons. Romero, entre otros. Su testimonio nos desafía, pero especialmente anima a seguir a Jesús. Por eso, nos parece interesante como hoja de ruta para este nuevo Equipo Nacional el considerar la siguiente TRILOGÍA: FOUCAULD, PAPA FRANCISCO, ENRIQUE ALVEAR.

Víctor Godoy, secretario.

Quilpué, 25 de Mayo de 2016.

PDF: Equipo Nacional de la fraternidad de Chile, mayo 2016

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