Víctor GODOY, Chile. Testimonio de la Semana de Nazaret, febrero 2017

LA ALEGRÍA DEL REENCUENTRO…
EL GOZO DEL NAZARET…
LA NOVEDAD DE FOUCAULD

Querid@s herman@s.

Con estas palabras quisiera transmitirles cómo se dio esta VI Semana de Nazaret realizada entre los días 11 al 18 de Febrero de 2017, en la hermosa localidad de Longotoma, V Región. Y como siempre decimos: todas las semanas son distintas y especiales. Ésta no fue la excepción.

San Pablo dice en su carta a los Efesios: “Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5,20). Pues bien, estas palabras serán agradecimientos. Por eso, en primer lugar agradecer a todos los que hicimos posible esta hermosa semana. Si se trata de los que participamos, por primera vez se da que todos veníamos de la zona centro del país: Longotoma, Valparaíso, Viña y Santiago. En total, fuimos 15 personas (no podemos decir que todos éramos jóvenes…jejejejeje) que estuvimos en toda la experiencia. Pero también tuvimos agradables compañías como Gisella, Marco, Juan y Fernanda. Y por supuesto, la cálida y preocupada compañía y cercanía de nuestro hermano y párroco del lugar, Luis Felipe, miembro también de la Fraternidad Sacerdotal. Agradecer la alegría con la que se vivió esta Semana. Una alegría que se manifestaba en muuuuucccchaaasssss risas, un humor sano y juvenil, no excento de “algunos” garabatitos y tallas en doble sentido, pero que en el contexto de fraternidad y amistad, iban haciendo que diariamente tuviésemos un gran dolor de güata por tanto reírnos. Agradecer también los cantos y la música, pues en distintos momentos nos alegraban la estancia. Cómo no agradecer la noche de “karaoke acústico” donde entre celulares e instrumentos repasamos enormes repertorios de éxitos de ayer y hoy…¡¡¡Romántico pero le metemos brutallll!!! ¡¡¡Qué pachanga más grande, Dios de mi arrrrmaaaaa!!! También, como no agradecer la fiesta final, donde entre performance y doblajes, nos íbamos contagiando de la alegría juvenil. Realmente muy entretenido. Por último, cómo no agradecer la diversión por el fútbol y el juego del “Farkle” y del “UNO”, con las apuestas respectivas que nos dieron tanto tema para seguir compartiendo y riendo. En definitiva, se experimentó la alegría juvenil, la alegría del Evangelio. ¡¡¡Gracias, Señor, por esto!!!

También es justo y necesario agradecer el hermoso paisaje que nos regaló Longotoma. Por un lado, las pozas que refrescaron las tardes calurosas y que fueron un lugar de compartir y de disfrutar. Por otro, nuestro “Lugar del Desierto”, una geografía conformada de distintas zonas (2 ríos, el mar, las inmensas dunas y un bosque). Todo esto fue el mejor panorama para contemplar y admirar la belleza de lo natural y que, en ocasiones, supera la técnica o la tecnología. Personalmente, en lugares como éste se me olvida la necesidad o importancia que le doy muchas veces al celular, computador, a lo “extraordinario” de lo artificial o virtual, pues todo lo bonito, natural y llenador del paisaje, minimiza lo anterior. Agradecer también a las personas que nos permitieron compartir su trabajo o espacio de encuentro. Tuvimos dos experiencias de trabajo manual, aunque fueron 3 los lugares en los que estuvimos. Por un lado, el trabajo con las flores (específicamente los claveles), al cual fueron dos grupos. Por el otro, el pintar una sede de un grupo de Adulto Mayor. Ambas labores fueron un hermoso espacio de encuentro entre los que estábamos viviendo la Semana, como también de encuentro con las personas de la zona. Por nuestra parte -a los que pintamos la sede- fue de mucha alegría y de recepción del cariño la riquísima once que nos prepararon las señoras del grupo. Además, sus muestras de cariño y delicadeza, al llevarnos los 3 días que dura el trabajo manual, algo para beber y comer. ¡¡¡Definitivamente regaloneados!!!

Por último, agradecer a la Iglesia de Jesús -de la cual somos hijos y hemos sido engendrados para mostrar el Reino en lo cotidiano y sencillo de la vida- que nos regala a modelos como Carlos de Foucauld. Después de esta sexta Semana de Nazaret, nos convencemos y reconvencemos que la espiritualidad de Foucauld responde a nuestro tiempo. ¡¡¡Cómo no va a ser liberador repetir junto a Foucauld las ideas de la oración “Ámame tal como eres”, o cómo no liberarse de los agobios y cansancios al “reposar” en la Adoración Eucarística junto a ese Jesús que se queda en el pan consagrado y que se nos ofrece como alimento en SU CENA, o cómo no desafiarse al hacer de uno la “Oración de Abandono”!!!. Creo -y creemos- que hoy la experiencia profunda y real de la Fraternidad es una cualidad que se busca con deseos enormes, y que la espiritualidad del “hermanito Universal” tiene como uno de sus fundamentos. Por eso, el haber estado una semana compartiendo desde el cariño, la acogida, la escucha atenta y el respeto por el otro -especialmente en la Revisión de Vida-, entre otros momentos, son motivo de alegría y esperanza de estar en un camino que lleva al Amor Tierno del Padre.

Finalmente, unas de las ideas con la que terminamos esta semana fue la de volver a nuestros propios Nazaret. Para muchos de los que han participado en esta Semana de Nazaret, surge el deseo de que dure más días o que no termine. ¡¡¡Eso no es posible!!! Y no porque no se pueda gestionar, sino porque NO es nuestra cotidianidad. La Semana de Nazaret nos quiere brindar un espacio-tiempo, creado por Dios y por nosotros, para descubrir y redescubrir elementos necesarios para alcanzar lo que todos buscamos y anhelamos: la felicidad. Por eso, querid@s herman@s de la Semana de Nazaret, con lo que se nos ha compartido, busquemos la felicidad en nuestras vidas, en nuestra cotidianidad, en nuestro Nazaret.

¡¡Bendiciones para todos!!
Víctor Godoy Martínez

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