Javier PINTO, Chile. Ficha 3 del Jubileo de la Misericordia.

Quizás algunos de nosotros hemos vivido la experiencia de una peregrinación y sabemos lo que ello exige de nuestra parte: disponibilidad, preparación, esfuerzo, sacrificio. Partir en peregrinación implica abandonar por un momento las comodidades cotidianas, para lanzarse a la aventura de lo incierto. Peregrinar invita a despojarse de lo superficial para centrarse en aquello que es fundamental. El Año de la misericordia puede ser también ese tiempo oportuno para redescubrir el llamado a hacernos peregrinos. Como un hijo que se pone en marcha al encuentro del Padre bondadoso (Lc 15,18).

¿Qué hacer? ¿Dónde ir? La Puerta de la Misericordia presente en nuestra zona y los lugares significativos para nuestra fe (santuarios, lugares de oración, de solidaridad, de memoria etc.) son espacios que nos invitan desde ya a ponernos en movimiento. Los primeros pasos de un camino que ha de llevarnos también al encuentro del Señor en la experiencia del perdón y en el rostro de los pobres.

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