Boletín ecuménico Horeb, marzo 2017

ÍNDICE

  • Editorial.
  • Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma.
  • Presentación de la “Fraternité Charles de Foucauld – WBND” en Burkina Faso.
  • Mensajes para la paz en Bangladesh.
  • La Reforma protestante en Menorca.
  • Un libro: La Renovación Carismática, una experiencia de gratuidad.
  • Convocatoria Premios Cari Filii 2017: María consuelo de los afligidos.
  • Visita ecuménica de representantes cristianos a Irak.
  • V Forum católico – ortodoxo europeo.
  • Forum Cristianisme i Mon d’avui 2017.
  • Calendario pluricultural de Marzo 2017.
  • Oramos.

PDF: Boletín nº 80 Marzo 2017

WEND BE NE DO, un proyecto nacido en las fraternidades

Destacado

WEND BE NE DO nació de un espíritu unido entre Burkina Faso y España a través de las fraternidades de Carlos de FOUCAULD. El ir a los últimos, estar con ellos, trabajar por ellos, situarnos en la periferia de un mundo acomodado en el que vivimos a diario, es un desafío que la Fundación Tienda Asilo de San Pedro de Cartagena tomó en serio desde el año 2005 y, a su vez, todas las personas, organizaciones, instituciones y parroquias que nos han ayudado y nos ayudan a seguir con un proyecto que enamora, que te hace sentir que merece la pena trabajar por la gente de Burkina Faso y especialmente por los niños, adolescentes, jóvenes y adultos de WBND en el área de Bam, afectados por el VIH-sida. Constatamos que el proyecto se extiende, que crece, que las personas mejoran, que es como una gran familia donde no se excluye a nadie. Es un espacio humano donde no eres extranjero aunque nuestra piel nos delate como occidentales.

PDF: Informe WBND enero 2017, esp

Víctor GODOY, Chile. Testimonio de la Semana de Nazaret, febrero 2017

LA ALEGRÍA DEL REENCUENTRO…
EL GOZO DEL NAZARET…
LA NOVEDAD DE FOUCAULD

Querid@s herman@s.

Con estas palabras quisiera transmitirles cómo se dio esta VI Semana de Nazaret realizada entre los días 11 al 18 de Febrero de 2017, en la hermosa localidad de Longotoma, V Región. Y como siempre decimos: todas las semanas son distintas y especiales. Ésta no fue la excepción.

San Pablo dice en su carta a los Efesios: “Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5,20). Pues bien, estas palabras serán agradecimientos. Por eso, en primer lugar agradecer a todos los que hicimos posible esta hermosa semana. Si se trata de los que participamos, por primera vez se da que todos veníamos de la zona centro del país: Longotoma, Valparaíso, Viña y Santiago. En total, fuimos 15 personas (no podemos decir que todos éramos jóvenes…jejejejeje) que estuvimos en toda la experiencia. Pero también tuvimos agradables compañías como Gisella, Marco, Juan y Fernanda. Y por supuesto, la cálida y preocupada compañía y cercanía de nuestro hermano y párroco del lugar, Luis Felipe, miembro también de la Fraternidad Sacerdotal. Agradecer la alegría con la que se vivió esta Semana. Una alegría que se manifestaba en muuuuucccchaaasssss risas, un humor sano y juvenil, no excento de “algunos” garabatitos y tallas en doble sentido, pero que en el contexto de fraternidad y amistad, iban haciendo que diariamente tuviésemos un gran dolor de güata por tanto reírnos. Agradecer también los cantos y la música, pues en distintos momentos nos alegraban la estancia. Cómo no agradecer la noche de “karaoke acústico” donde entre celulares e instrumentos repasamos enormes repertorios de éxitos de ayer y hoy…¡¡¡Romántico pero le metemos brutallll!!! ¡¡¡Qué pachanga más grande, Dios de mi arrrrmaaaaa!!! También, como no agradecer la fiesta final, donde entre performance y doblajes, nos íbamos contagiando de la alegría juvenil. Realmente muy entretenido. Por último, cómo no agradecer la diversión por el fútbol y el juego del “Farkle” y del “UNO”, con las apuestas respectivas que nos dieron tanto tema para seguir compartiendo y riendo. En definitiva, se experimentó la alegría juvenil, la alegría del Evangelio. ¡¡¡Gracias, Señor, por esto!!!

También es justo y necesario agradecer el hermoso paisaje que nos regaló Longotoma. Por un lado, las pozas que refrescaron las tardes calurosas y que fueron un lugar de compartir y de disfrutar. Por otro, nuestro “Lugar del Desierto”, una geografía conformada de distintas zonas (2 ríos, el mar, las inmensas dunas y un bosque). Todo esto fue el mejor panorama para contemplar y admirar la belleza de lo natural y que, en ocasiones, supera la técnica o la tecnología. Personalmente, en lugares como éste se me olvida la necesidad o importancia que le doy muchas veces al celular, computador, a lo “extraordinario” de lo artificial o virtual, pues todo lo bonito, natural y llenador del paisaje, minimiza lo anterior. Agradecer también a las personas que nos permitieron compartir su trabajo o espacio de encuentro. Tuvimos dos experiencias de trabajo manual, aunque fueron 3 los lugares en los que estuvimos. Por un lado, el trabajo con las flores (específicamente los claveles), al cual fueron dos grupos. Por el otro, el pintar una sede de un grupo de Adulto Mayor. Ambas labores fueron un hermoso espacio de encuentro entre los que estábamos viviendo la Semana, como también de encuentro con las personas de la zona. Por nuestra parte -a los que pintamos la sede- fue de mucha alegría y de recepción del cariño la riquísima once que nos prepararon las señoras del grupo. Además, sus muestras de cariño y delicadeza, al llevarnos los 3 días que dura el trabajo manual, algo para beber y comer. ¡¡¡Definitivamente regaloneados!!!

Por último, agradecer a la Iglesia de Jesús -de la cual somos hijos y hemos sido engendrados para mostrar el Reino en lo cotidiano y sencillo de la vida- que nos regala a modelos como Carlos de Foucauld. Después de esta sexta Semana de Nazaret, nos convencemos y reconvencemos que la espiritualidad de Foucauld responde a nuestro tiempo. ¡¡¡Cómo no va a ser liberador repetir junto a Foucauld las ideas de la oración “Ámame tal como eres”, o cómo no liberarse de los agobios y cansancios al “reposar” en la Adoración Eucarística junto a ese Jesús que se queda en el pan consagrado y que se nos ofrece como alimento en SU CENA, o cómo no desafiarse al hacer de uno la “Oración de Abandono”!!!. Creo -y creemos- que hoy la experiencia profunda y real de la Fraternidad es una cualidad que se busca con deseos enormes, y que la espiritualidad del “hermanito Universal” tiene como uno de sus fundamentos. Por eso, el haber estado una semana compartiendo desde el cariño, la acogida, la escucha atenta y el respeto por el otro -especialmente en la Revisión de Vida-, entre otros momentos, son motivo de alegría y esperanza de estar en un camino que lleva al Amor Tierno del Padre.

Finalmente, unas de las ideas con la que terminamos esta semana fue la de volver a nuestros propios Nazaret. Para muchos de los que han participado en esta Semana de Nazaret, surge el deseo de que dure más días o que no termine. ¡¡¡Eso no es posible!!! Y no porque no se pueda gestionar, sino porque NO es nuestra cotidianidad. La Semana de Nazaret nos quiere brindar un espacio-tiempo, creado por Dios y por nosotros, para descubrir y redescubrir elementos necesarios para alcanzar lo que todos buscamos y anhelamos: la felicidad. Por eso, querid@s herman@s de la Semana de Nazaret, con lo que se nos ha compartido, busquemos la felicidad en nuestras vidas, en nuestra cotidianidad, en nuestro Nazaret.

¡¡Bendiciones para todos!!
Víctor Godoy Martínez

PDF: Víctor GODOY, Chile. Testimonio de la Semana de Nazaret, febrero 2017

Tenemos que convertir a los asesinos también. Mariano PUGA

Por Claudia Paz González – 17 January 2017
(Publicado en CARAS, Chile)

Seis meses antes de sumarse a la misa del perdón organizada por el jesuita Fernando Montes y algunos condenados por violaciones a los derechos humanos en Punta Peuco, fuimos tras sus pasos por primera vez. Ese fue el inicio de un largo viaje al corazón del hombre que encontró a Dios en la pobreza.

En su misa del pasado 8 de enero, el sacerdote Mariano Pugase sinceró ante sus fieles: “Me sentí basureado”. Se refería a la alta exposición mediática que logró tras haber asistido a la misa del perdón organizada por el jesuita Fernando Montes en vísperas de Navidad en el penal de Punta Peuco.

A las críticas de diversos sectores de la sociedad se sumó el ruego de sus colaboradores y vecinos de Villa Francia, donde vive, que día tras día, fueron a su casa para pedirle que no asistiera. Pero él entonces siguió adelante. Sin embargo, transcurrida una semana del hecho acusó recibo de la presión y se retiró a un monasterio, donde estuvo orando por tres días. Durante ese tiempo repasó varias veces la Carta de San Juan.

“El que odia a su hermano es un asesino. Verdad, justicia, reparación y conversión. Por eso les pedimos a esos asesinos que se conviertan…”, dice ahora a modo de explicación frente a los feligreses. Pero a estas alturas, esa visita a la cárcel, ya es una anécdota más de la incansable actividad del cura Puga.

Ni la tos impertinente que a ratos afecta la potencia de su voz. Tampoco los 85 años que está lejos de aparentar. Menos aún la apatía de los católicos que mundialmente han dejado de ir a misa. A Mariano Puga Concha no hay nada ni nadie que pueda detenerlo. Dueño de una energía desbordante, el creador de la Bolsa de Cesantes de la Vicaría de la Solidaridad que ayudó a miles a soportar la crisis económica de los ’80; sigue un ritmo de vida sorprendente. Su objetivo está a la altura de las grandes misiones que emprendió a lo largo de su vida, siempre al lado de los postergados. Por eso, cuando muchos pensaron que Chiloé sería la última de sus destinaciones, sorprendió a todos regresando a la emblemática Villa Francia, donde llegó a vivir en la misma casa que lo vio nacer como líder espiritual en los ’70.

Apenas un par de cuadras separan a la vivienda, cuya puerta siempre está abierta, de la parroquia Cristo Liberador. Ahí, en nuestro primer encuentro, somos testigos de su adrenalina en un gélido domingo de agosto. La noche anterior viajó en bus desde Puerto Montt a Santiago y aunque apenas dormitó en el trayecto, se mueve de un lado para otro de la iglesia supervisando los últimos detalles de la misa que empezará en dos horas.

“Aquí están todas las respuestas”, dice, mientras pone la Biblia sobre una mesa de madera. Al abrirla, aparece una foto de sus padres Mariano Puga Vega y Elena Concha Subercaseaux que por algunos segundos lo emociona. “Ellos fueron mi gran inspiración”, reflexiona susurrando.

Descendiente de Mateo de Toro y Zambrano, abandonó la carrera de arquitectura, una novia y una situación acomodada para vivir como un pobre más; no le gustan las entrevistas. Sin embargo, desde que regresó a la Villa, hace casi dos años, todas las semanas tiene una lista de peticiones que incluyen notas de prensa, seminarios de título, tesis e investigaciones. Algo que si bien habla de su legado pastoral, prefiere evitar a toda costa.

“Como soy el último sobreviviente de los curas obreros todos vienen a mí, pero hay que dejar que hablen otros, como Felipe Berrios que está haciendo un tremendo trabajo en el norte”, se justifica la mañana de la inauguración de la biblioteca Roberto Bolton, en honor al histórico párroco de Villa Francia. A pocos metros, un grupo de estudiantes, cámara en mano, lo espera para intentar convencerlo de participar en un documental y su hermana Josefina mira la escena emocionada.

“Desde pequeño tuvo una vocación muy profunda. Era el más entusiasta en ir a jugar con los niños del campamento. Aquí lo veo feliz”, comenta. Aunque encontró una Villa Francia muy distinta a la que dejó a fines de los ’80, sigue siendo el mismo. “Esta Iglesia en vez de ser la que une a las distintas capas sociales, se adaptó al sistema. Hay unas para los del barrio alto y otras para los pobres. Dejó de ser algo multirracial y cultural como Cristo quería. Es por eso que nuestro camino va en ese sentido. La intención es que Villa Francia con su propia historia pueda transformarse en un espacio de encuentro. Aquí lo que se está produciendo es una integración de realidades muy distintas. Jesús no vino para que nos juntáramos con nuestros pares sino para que aprendiéramos a compartir entre todos”.

No recuerda cuándo fue la última vez que usó zapatos o calcetines. Sus pies descalzos, apenas cubiertos por unas ligeras sandalias, son lo primero que llaman la atención entre quienes recién lo conocen. Sin embargo, pasan a segundo plano al verlo en acción. Vestido con hábito blanco y una colorida estola, toma el acordeón para dar inicio a una misa única en el mundo. Puede que los fieles no alcancen a llenar la iglesia y que el frío ahuyente a muchos, pero su entusiasmo no declina. Al contrario, va creciendo, al ritmo que los asistentes se van sumando a la ceremonia.

“Faltaba la presencia de ustedes aquí”, les canta a quienes asisten por primera vez y que por regla deben presentarse. Los minutos transcurren mientras unos niños revolotean alrededor y dos perros se acomodan en un rincón de la alfombra. Manano, como le dicen sus familiares y amigos, insiste en la importancia de traer la Biblia y bromea: “Por qué será que los que están a la izquierda son los que menos la traen”.

Después de leer la carta de los Efesios del Nuevo Testamento, pregunta quién fue a la marcha contra las AFP y pese a que más de la mitad de los cerca de 50 asistentes levanta la mano, en su rostro hay un dejo de decepción. “A qué creen que vino Jesús al mundo. ¡A hacer política!”, exclama. “Para cambiar las cosas hay que salir a la calle. Todos tenemos que movilizarnos, no puede ser que el sistema siga exprimiéndonos”, reflexiona. Entre cántico y cántico, invita a vivir el Padre Nuestro. “Es fácil rezarlo, repetirlo una y otra vez, pero como cuesta mucho vivirlo, hay que vivirlo”, cuestiona, mientras invita a la audiencia a rodear el altar.

Uno de los perros se ubica a su lado y él lo mira con cariño. Largos minutos de silencio que anteceden al momento de la paz y la comunión, donde no hay ostias sino un pan que se va repartiendo entre los fieles que beben de la misma copa de vino. Todo, tal y como Jesús les enseñó a sus apóstoles.

Como fundador de la parroquia Universitaria fue pionero en dejar de hacer la misa en latín y de espaldas para celebrarla en castellano y de cara a los fieles. Hoy, su meta es convertirla en una verdadera fiesta de Dios. Al terminar el desayuno comunitario que sigue a la misa, me atrevo a preguntarle si sus prédicas siempre fueron así. “Y por qué crees tú que me detuvieron”, responde, mientras bebe un té, y lanza una risa. Está cansado de hablar de esos años en que conoció “el lado más oscuro del ser humano”. Pero es evidente que si algo le dejó su paso por Villa Grimaldi y el campo de detención de Tres Alamos fue una convicción a prueba de balas.

Aunque él prefiera llamarla “porfía” y recuerde un episodio adolescente para explicar su origen: No tenía más de 15 años cuando su padre , destacado abogado, político y diplomático, le ordenó que fuera hasta La Moneda a conseguirle una audiencia con el presidente de la República. Al llegar, la guardia de palacio le dijo que el mandatario estaba muy ocupado para recibir a nadie, así que decidió regresar a su hogar con la respuesta. Su padre lo escuchó y lo mandó de regreso a palacio en busca de la cita. Tras el segundo intento no sólo logró su cometido sino que aprendió una lección que jamás olvidaría —ser perseverante—y que décadas después lo impulsaría a ir a pedirle explicaciones al general Augusto Pinochet por las muertes, desapariciones y torturas de la dictadura.

En uno de los innumerables domingos en Villa Francia, casi al final de la ceremonia, se tomó largos minutos para alabar la obra del Papa Francisco y pedir a todos que oren por él para que “avance en su camino de traer a la Iglesia de regreso a los pobres”. Su petición es recurrente, dicen quienes trabajan en la comunidad junto a él, muchos de los cuales han tenido acalorados debates en torno a la figura del Pontífice que Puga defiende a brazo partido. Para quien ha sido perseguido por su ideario progresista e incluso vetado en el Seminario Mayor, semillero de futuros sacerdotes; la llegada de Jorge Bergoglio fue una grata sorpresa.

—Después que el Papa tildó de ‘zurdos’ a los fieles de Osorno que cuestionaban el nombramiento de Juan Barros y se mostró partidario de la demanda marítima boliviana muchos empezaron a hablar de su actitud “antichilena”, e incluso le pidieron que no visite Chile.

—Hay que poner las cosas en su contexto. Yo al Papa le besaría los pies. Mira todo lo que está haciendo. Hay que rezar por él para que esté protegido de las fuerzas oscuras que rondan el Vaticano y pueda seguir recuperando esa Iglesia del Evangelio, cuadrada con los pobres. Esa es la verdadera. Me llama mucho la atención que todos dicen que lo admiran, pero nadie lo imita. Con respecto a Bolivia, pero obviamente hay que darles mar. Si hay que ver los términos de esa guerra de conquista en que los hermanos del altiplano perdieron la soberanía. Yo también los apoyo en su derecho que es absolutamente legítimo.

Días después estará tomando un avión a Cuba. Su quinta vez en la isla ocurre apenas días antes de la muerte de Fidel Castro. Para él que fue parte de los Cristianos por el Socialismo, la muerte del líder de la revolución es motivo de reflexión. “Alguien que gobierna más de cinco décadas y no es capaz de formar líderes sencillamente no está bien. Hay que combatir tanto el totalitarismo como el personalismo”.

Esa es la razón porque uno de sus objetivos es preparar a los laicos de la comunidad para que en el futuro, cuando escaseen los sacerdotes como anuncian varios estudiosos del clero; puedan ser ellos los que animen la fiesta dominical. Aunque entre los miembros activos de la comunidad hay quienes cuestionan la velocidad con que intenta implementar los cambios, todos consideran que el regreso de Mariano Puga es un regalo. Por eso, más de una vez le han pedido que cuide su salud. “Voy a morir cuando tenga que morir pero no voy a dejar de hacer nada”, les responde.

Aunque en ese momento no lo sabía, el viaje al Caribe fue como la calma que antecede al temporal. Al poco tiempo de regresar a Santiago, recibió el llamado del sacerdote Fernando Montes para asistir a una misa en Punta Peuco junto a diez condenados por delitos de lesa humanidad ocurridos en dictadura y su respuesta fue inmediata.

“Nunca pensé en decir que no ir”, reconoce 24 horas después de la polémica liturgia que lo enfrentó a algunos que fueron sus compañeros de curso en la Escuela Militar. El ruido del marcapaso delata la tensión que oculta tras su apariencia plácida, pero él no está dispuesto a detenerse. “No entiendo qué pasa en Chile que no somos capaces de creer en el perdón. ¡Qué nos ha pasado!”, reclama.

El primer domingo de enero lo pasó viajando al norte en camión, pero una semana después ya estaba de regreso en la parroquia. Fue el día en que abrió su corazón y confesó haberse sentido basureado. Luego de leer parte de la Carta de San Juan siguió con su prédica: “Ahora que vamos a comer el cuerpo y la sangre de Cristo, es un buen momento para recordar que si amas a Jesús tienes que convertirte. Por eso les estamos pidiendo a esos asesinos que se conviertan. Tenemos que convertir a los asesinos también. No podemos mirar hacia el lado. Hay que vivir el Padre Nuestro de verdad, no sólo recitarlo”.

A pocos metros, un grupo de niños juega debajo de la paloma de madera que cuelga del centro de la parroquia. En cada salto los pequeños tiran de una cadena y el símbolo de la resistencia pacífica de décadas pasadas, abre sus alas mientras en el altar el carismático cura bendice el pan y el vino de la comunión.

PDF: Tenemos que convertir a los asesinos también. Mariano PUGA